Juan Demetrio Cisneros
Aunque agresiones físicas y verbales van al alza, no son la causa principal para la disolución del matrimonio
A pesar de que los casos de violencia familiar es un tema que ha recibido mucha difusión, es reducido el número de demandas de divorcios que lo invocan para tratar de conseguir la disolución del vínculo matrimonial, pues de cada 10 casos solamente en 3 es la razón que se establece para buscar terminar con el matrimonio.

En ese tipo de demandas se señalan como causal otros motivos, como el abandono de domicilio, el incumplimiento de las obligaciones de asistencia familiar, la separación de los cónyuges por un periodo mayor a los tres años, el adulterio, las injurias, la sevicia y las amenazas.
Ricardo Aguirre Méndez, juez tercero de lo familiar, indicó que cuando se señala la violencia como causal de divorcio, ésta abarca varias situaciones, como es la cuestión física, sexual, psicológica y hasta económica, pero en todos estos casos existe cierto problema para poder demostrarlas.

Añadió que inclusive existe violencia cuando un cónyuge prohíbe al otro que acuda a determinado lugar, que visite a algún familiar o amigo, que utilice cierta clase de ropa y en estos casos también se incluyen los celos, que es la celotipia, pero el demandante tiene que demostrar que se registran estas situaciones.

"Por esa razón, observamos en las denuncias que no sólo se demanda en forma autónoma la violencia, sino que en el mismo expediente se establecen otras causales de divorcio mediante las cuales se busca el rompimiento del vínculo matrimonial", manifestó el entrevistado.

Las pruebas

En los casos en que el demandante no pruebe plenamente alguna de las causales invocadas para conseguir el divorcio, el juez tiene que declarar subsistente el matrimonio y el Código Civil establece que si ello ocurre, la parte demandada dispone de un plazo de tres meses para solicitar la anulación de su matrimonio.