El Centro de Atención al Talento (Cedat) advierte que son niños y niñas que se quedaron extraviados en el sistema educativo. Foto Archivo/Vanguardia
Laura Toribio/Excélsior
México, D.F..- Los niños genios ¿nacen o se hacen? Se estima que tres por ciento de la población infantil tiene sobrecapacidad, es decir, que en México debería haber casi un millón de niños sobredotados. La pregunta es ¿dónde están?
El Centro de Atención al Talento (Cedat) advierte que son niños y niñas que se quedaron extraviados en el sistema educativo.

Y es que son infantes que se encuentran en riesgo de sufrir la otra discriminación, de la que casi no se habla: la de los sobredotados.

La Organización Mundial de la Salud define al sobredotado como una persona con un coeficiente intelectual igual o superior a 130; el promedio está entre 80 y 120.

Andrew Almazán Anaya, tiene 162 de IQ. Es el estudiante universitario de excelencia académica más joven de México que ingresó a las licenciaturas de medicina y sicología a los 12 años de edad.

El próximo año terminará la carrera de sicología. Tiene sólo 15 años y en menos de tres se graduará también como médico.

Cuando tenía cuatro años le diagnosticaron síndrome de déficit de atención e intentaron medicarlo, pero sus padres no lo creyeron y, en efecto, era un diagnóstico equivocado.

Fue así como a los nueve años se salió del sistema escolarizado. Para ello presentó en la Secretaría de Educación Pública todos los exámenes y materias en una modalidad denominada a título de suficiencia y, teniendo 12 años entró al Colegio de Bachilleres.

Ese año, en sólo dos meses y medio aprobó 49 materias en la misma modalidad, lo que le dio el pase directo a la universidad.

"Los niños genios nacemos en un 20 por ciento y nos hacemos en un 80 por ciento. Genéticamente debería haber 915 mil niños sobredotados en nuestro país, pero no los vemos porque están perdiéndose por la parte ambiental", dijo.

Por eso a Andrew no deja de preocuparle que los niños como él sean víctimas de la segregación por una sociedad que los llama nerds o ratones de biblioteca, pues, dice, eso también contribuye a que se pierdan en el camino, en escuelas o familias que los consideran malos estudiantes porque se aburren en clase o porque son demasiado inquietos.

"No es algo anormal ser genio, los sobredotados somos diferentes, igual que cualquiera que tenga el cabello o los ojos de otro color. Lo difícil es cuando nos topamos con una sociedad que genera el rechazo y la discriminación", confesó.

"Por desgracia muchos no soportan esa presión y se adecuan para evitar la segregación, y por eso esos niños sobredotados que deberían existir no se están dando.", alertó.

Como uno de ellos, Andrew pidió a los padres de familia estar atentos para detectar a tiempo si tienen un niño con capacidades sobresalientes, para que México pueda aprovechar ese capital humano.

"Queremos neuronas potenciadas, listas para desarrollar un potencial al máximo. Si estuvieran todos esos niños que se pierden, México sería más competitivo, tendríamos más beneficios en lo económico, cultural y social", aseguró.