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México, D.F. .- El escritor más universal de México, Juan Rulfo, cuyo nombre el pasado 29 de abril la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara dejó de insistir en ponerlo en el premio internacional que cada año otorga, nació el 16 de mayo de 1917.
Es autor de una breve obra literaria que incluye los libros "El llano en llamas" y "Pedro Páramo", la cual ha sido traducida a más de 20 idiomas, como inglés, francés, italiano, polaco, sueco, holandés, danés, noruego, ruso, alemán y japonés, a los que en fecha reciente se sumaron el serbio y el esloveno.

Muchos de sus biógrafos aún no terminan en ponerse de acuerdo en que si nació en Apulco o en Sayula, las dos localidades cercanas a San Gabriel, en Jalisco, duda que surge a raíz de que fue registrado en la segunda población, de ahí que muchos la han tomado como el lugar donde vio la primera luz.

En sus inicios, el autor, bautizado con el nombre de Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, desempeñó varios oficios y trabajos, tales como vendedor de una empresa llantera u oficinista en la Secretaría de Gobernación y en el antes llamado Instituto Nacional Indigenista (INI).

Su familia, compuesta por sus padres y hermanos, el mayor Severiano y los menores Francisco y Eva, se estableció en 1919 en San Gabriel, donde cuatro años después fue asesinado su padre: Juan Nepomuceno Pérez Rulfo.

A los 10 años fue enviado por su madre, junto con su hermano mayor Severiano, a un internado de la capital del estado de Jalisco para continuar sus estudios en las escuela de las monjas Josefinas, donde incrementó su pasión por la lectura.

En 1936, tras difíciles experiencias, como la muerte de su madre, María Vizcaíno Arias, Rulfo intentó estudiar Derecho e ingresar a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sin conseguirlo, aunque acudió como oyente a clases.

Por esas fechas, el también autor de las obras llevadas al cine "El gallo de Oro" y "La fórmula secreta", y quien habría de crear todo un particular estilo de narrar, entró a trabajar a la Secretaría de Gobernación, donde conoció al escritor Efrén Hernández.

Fue a partir de este momento que se supo de su actividad literaria, seguida muy de cerca por Hernández, quien en 1940 la llevó a la revista "Romance", dirigida por Juan Rejano, algunos fragmentos de la novela "El hijo del desaliento", que no fue publicada y a la fecha sólo se conoce el fragmento titulado "Un pedazo de noche".

En 1943 escribió el cuento "La vida no es muy seria en sus cosas", obra que se puede decir marcó el inicio de su producción y que fue publicada dos años más tarde en la revista mencionada.

Un par de años después, en la revista "Pan" de Guadalajara, publicó los cuentos "Nos han dado la tierra" y "Macario", que en fecha posterior se integraron al libro "El llano en llamas".

De acuerdo con una carta que Rulfo envió a la entonces su novia y posterior esposa, Clara Aparicio, un editor rechazó en 1947 su cuento "Es que somos muy pobres" con el argumento de que estaba "subido de color".

También reveló a Aparicio que intentaba escribir "algo" que se llamaría "Una estrella junto a la luna", obra que se convertiría en la novela "Pedro Páramo".

En otras de sus cartas, habla de su actividad como fotógrafo aficionado, por lo que viajó muy seguido a los volcanes cercanos a la Ciudad de México e intentó trabajar en la industria cinematográfica.

Un mes antes de cumplir los 31 años, Rulfo se casó con Clara Aparicio y en ese mismo año, 1948, publicó su cuento "La cuesta de las comadres", del cual semanas antes habían sido leídos algunos fragmentos por radio.

El trabajo fotográfico de Rulfo, a diferencia de su obra literaria publicada, fue amplio y de ello es muestra la guía "Caminos de México", que fue ilustrada con placas suyas. En fechas posteriores habrían de aparecer otros trabajos semejantes.

Sin embargo, el autor tapatío continuó con su pasión por la literatura y en los años siguientes publicó "Talpa", "El llano en llamas" (1950) y "Diles que no me maten" (1951).

Su primera obra publicada en forma de libro la hizo el Fondo de Cultura Económica (FCE), casa editorial bajo la cual en 1953 se editó "El llano en llamas", con 15 cuentos.

A mediados de 1954, Rulfo entregó al Centro Mexicano de Escritores, del que fue becario entre 1952-54, una copia mecanográfica con unas pocas correcciones a mano, de la novela que en este momento llevaba el título de "Los murmullos", que más tarde entregó al FCE con un nuevo título, el de "Pedro Páramo".

La primera edición de esa obra fue en 1955 por el FCE, dentro de la colección "Letras Mexicanas". Se trató de un volumen empastado de 129 páginas y con un tamaño de 17 x 12 centímetros.

Se trata de una compleja narración en la que se mezclan los mitos, las obsesiones y los fantasmas del caciquismo en México, y es considerada por los especialistas y diversos literatos como una de las mejores obras en lengua española, e incluso universal.

En 1962, en la Ciudad de México, Rulfo trabajó en el Instituto Nacional Indigenista y dos años después se estrenó la película "El gallo de oro", dirigida por Roberto Gavaldón, sobre una historia escrita por el escritor tapatío.

También del escritor fue filmado el guión "La fórmula secreta", dirigida por Rubén Gámez, en 1964.

Aunque su creación literaria fue escasa, el escritor de una personalidad tímida, ensimismada, parco en su hablar y reacio a dar entrevistas, ganó en 1957 el premio Xavier Villaurrutia, fecha en que fue entregado por primera vez ese galardón.

Sin embargo, el primer reconocimiento nacional a su trabajo fue en 1970, cuando obtuvo el Premio Nacional de Literatura, y una década después, recibió un Homenaje Nacional en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.

Juan Rulfo falleció el 7 de enero de 1986, no sin antes ser publicado su libro de fotografías "Inframundo" (1981) y recibir en 1983 el Premio Príncipe de Asturias.

Además, en Francia, desde hace varios años se otorga un premio literario a escritores de América Latina que lleva el nombre de Juan Rulfo, el cual goza de gran prestigio.