Recién terminado en España el rodaje de su próximo filme, Woody Allen presentó hoy en la 64 Mostra de Venecia su última obra hasta la fecha, "Cassandra's Dream", en la que ahonda en la idea de que "la vida es algo tremendamente trágico con momentos cómicos".

Venecia, Italia.- "Es la historia de dos personas muy agradables que acaban abocadas a una situación trágica", explicó hoy el cineasta estadounidense en la rueda de prensa de presentación de la película en la sección fuera de competición Maestros de Venecia.

"Cassandra's Dream" es el nombre de un pequeño velero comprado por dos hermanos de la clase obrera, encarnados por el escocés Ewan McGregor y el irlandés Colin Farrell, cuyos sueños acaban derivando en pesadillas.

La tercera película de Allen (1935) en el Reino Unido se inscribe en el lado trágico de su filmografía, al igual que su primera película de ambiente londinense, "Match Point" (2005).

Y también como en "Crimes and Misdemeanors" (1989), el destino y los remordimientos tienen un papel clave.

A efectos dramáticos "es muy interesante llevar a los personajes a una situación extrema", recalcó Allen, para quien "la parte trágica de la vida es una parte horrible".

"Cassandra's Dream" también ahonda en otro tema predilecto de su director, las relaciones familiares, en concreto las fraternas, temática en la que "Hannah and her Sisters" (1986) ya le reportó un Oscar por su guión.

"Quería hacer la trama principal entre dos hombres", en la que la familia y las obligaciones que implica tiene un peso fundamental, indicó el director.

Pese a su tenebrismo temático, "Cassandra's Dream" también incluye alguna de las pinceladas de ese sentido del humor que ha hecho famoso al cineasta, aunque mucho más tenues que en su anterior película, la comedia "Scoop" (2006).

También se halla en el polo opuesto a "The Purple Rose of Cairo" (1985) o "Annie Hall" (1977), cinta que le valió sendos Oscar como director y guionista.

"Siempre he querido ser un escritor trágico y reflejar mis sentimientos y mis ideas de la condición humana", añadió este admirador confeso del atormentado cine del sueco Ingmar Bergman.

Aparte de por Bergman y directores como Francis Ford Coppola, Robert Altman y Steven Spielberg, "ciertamente fui influido por muchos comediantes, de los cuales posiblemente Groucho Marx es el predominante", pero "nunca he tenido la sensación de haber influido a nadie, tampoco en el apartado cómico".

El premio Príncipe de Asturias de las Artes 2002 cree también que su modo de hacer cine ha variado poco en su carrera, galardonada con un premio honorario en los festivales de Venecia (1995) y San Sebastián (2004).

"Mis películas -indicó- no han cambiado, cualquier idea que tengo la ruedo, sea una tragedia basada en un asesinato o una pequeña comedia".

Entre estas últimas se refirió al rodaje que llevó a cabo del 9 de julio al 24 de agosto pasados en Barcelona y Asturias (España), "una comedia romántica" que protagonizan la estadounidense Scarlett Johansson y los españoles Javier Bardem y Penélope Cruz.

"Aún no tengo un título para la película porque acabo de terminar el rodaje y eso es algo que tenemos que considerar ahora", explicó Allen, que no dio más detalles sobre el film.

Sobre su forma de trazar sus tramas cinematográficas, indicó que "la imaginación está en el guión", pero otra gran parte reside en los actores, "cuya interpretación aporta sangre nueva".

En esta ocasión el peso de la cinta recae en el escocés McGregor (1971) y el irlandés Farrell (1976), en su primer trabajo juntos tras triunfar en grandes producciones como "Star Wars", el primero, o "Miami Vice" y "SWAT", el segundo.

"Fue muy liberador no tener que interpretar un héroe ni un tipo duro", reconoció Farrell ante la prensa sobre "Cassandra's Dream".

McGregor precisó los retos del sistema de rodaje del cineasta, en planos muy largos en los que "hay que estar en el papel todo el rato" y "no te atreves a cambiar nada del diálogo, porque lo escribió él", añadió señalando a Woody Allen.