Varsovia.- Los polacos votaron el domingo en unas elecciones legislativas anticipadas consideradas como las más importantes desde la caída del régimen comunista en 1989, y cuyos resultados se vieron demorados por la prolongación de la jornada.
La comisión electoral polaca impuso un embargo a la publicación de sondeos a boca de urna que estará vigente hasta las 22H55 (20H55 GMT), debido a que se ha prolongado el horario de apertura de dos centros de votación en Varsovia, anunció uno de sus responsables, Jan Kacprzak.

"Faltaron papeletas en dos circunscripciones de Varsovia, que han tenido que interrumpir los comicios, por lo que estos han sido luego prolongados", explicó Kacprzak a la prensa.

Por otro lado, un sondeo a pie de urna del instituto PBS, publicado por la cadena de televisión TVN, estableció que la participación, del 55,3%, batió el anterior récord de las elecciones de 1993, que entonces fue del 52,13%.

En las legislativas de 2005, la participación fue del 40,5%.

Confiando en los sondeos previos a los comicios, la oposición liberal esperaba ganar estas elecciones, convocadas tras dos años de controvertida presencia de los gemelos conservadores Lech y Jaroslaw Kaczynski en los puestos clave del Estado, la presidencia y la jefatura del gobierno respectivamente.

"Son las elecciones más importantes desde 1989", declaró el presidente de la Dieta (cámara baja), el conservador Ludwik Dorn, tras votar el domingo, una opinión compartida por numerosos expertos y otros políticos.

Los cerca de 30,5 millones de polacos llamados a las urnas debían renovar las dos cámaras del Parlamento, es decir, 460 diputados de la Dieta elegidos por sistema proporcional y 100 senadores por sistema uninominal mayoritario de una sola vuelta.

Siete partidos y alianzas presentaron sus candidatos a nivel nacional.

En días pasados, la oposición liberal se perfiló en los sondeos como la gran favorita de unos comicios con visos de referéndum sobre los dos años de gobierno de los Kaczynski.

Según el último sondeo publicado el viernes, los liberales de la Plataforma Cívica (PO, oposición) tenían 17 puntos de ventaja sobre el partido conservador Derecho y Justicia (PiS) de los Kaczynski, con el 47% frente al 30% de intención de voto, respectivamente.

De confirmarse en las urnas, ese resultado permitiría a los liberales una mayoría absoluta de 250 escaños en la Dieta.

Los restantes sondeos también señalaron la victoria del PO frente al PiS, pero con una diferencia menor de entre el 8% y el 10%.

Otras dos formaciones pueden también superar la barrera del 5% de votos requerida para entrar en el Parlamento: la alianza electoral de centro izquierda LiD y el partido campesino PSL, con un 12% y un 6%, respectivamente.

Los sondeos predicen unánimemente la eliminación del Parlamento de los ex aliados del PiS en el poder: el partido populista Autodefensa (Samoobrona) y la extrema derecha ultracatólica de la Liga de las Familias Polacas (LPR).

Fue la división en el seno de esa coalición la que provocó la convocatoria de estos comicios anticipados, dos años antes del fin natural de la legislatura.

En minoría en el Parlamento, el primer ministro Jaroslaw Kaczynski tomó esa decisión con la esperanza de poder mantenerse en el poder enarbolando su programa de lucha contra la corrupción y su ambición de eliminar en Polonia los vestigios del comunismo y del poscomunismo.

Además, los conservadores esperan también aprovechar la muy buena coyuntura económica del país.

Por el contrario, los liberales han centrado su programa en el futuro, mientras que los socialdemócratas prometieron defender los logros de los años poscomunistas.

La campaña electoral fue muy dura. Los conservadores no dudaron en servirse de los servicios secretos para desacreditar a sus rivales. Sin embargo, el primer ministro perdió dos debates televisados, uno contra el ex presidente socialdemócrata Aleksander Kwasniewski y otro contra el líder liberal, Donald Tusk.