Nueva York.- El gigante farmacéutico estadounidense Merck anunció hoy su intención de adquirir a su competidor Schering- Plough por 41.100 millones de dólares.
Merck pretende realizar la compra mediante una combinación de dinero en efectivo y acciones, en una proporción de 44 y 56 por ciento, respectivamente.

La firma ofrece 0,5767 acciones propias más 10,50 dólares por cada título de Schering-Plough, lo que supone una mejora del 34 por ciento respecto a la cotización de cierre del pasado viernes.

Según Merck, los consejos de administraciones de las dos empresas ya han dado su visto bueno a la fusión. La nueva compañía se llamará Merck y estará presidente por el hasta hoy presidente del gigante farmacéutico, Richard T. Clark.

Merck espera que la fusión permita ahorrar costos por un monto de 3.500 millones de dólares anuales. El nuevo grupo contaría con unas ventas anuales de unos 47.000 millones de dólares.

Al cierre de la adquisición, que se espera para el cuarto trimestre del año fiscal en curso, alrededor del 68 por ciento de la nueva empresa estaría en manos de los accionistas de Merck y un 32 por ciento sería de los actuales dueños de las acciones de Schering- Plough.

Las autoridades vigilantes de la competencia deben dar aún su visto bueno al proyecto que, de concretarse, se trataría de la segunda gran adquisición en sólo unas pocas semanas, después de que la líder del ramo en Estados Unidos Pfizer anunciara la compra del especialista en biotecnología Wyeth por 68.000 millones de dólares.

Los expertos creen que la ola de fusiones se debe a un intento de hacer frente a la creciente presión por el vencimiento de las patentes de importantes medicamentos, con lo que salen al mercado cada vez más genéricos más baratos.

Merck financiará la compra con dinero en metálico por 9.800 millones de dólares y un crédito de 8.500 millones de dólares. Tras la fusión, Merck espera poder mantener la valoración de liquidez que otorgan las agencias de rating.

El grupo no utilizará los dividendos para financiar la compra, frente a lo que hizo Pfizer, que anunció una reducción a la mitad del reparto de beneficios para llevar a cabo su adquisición.