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El técnico debuta hoy con Monterrey justo ante cruz azul, equipo del cual salió tras una gran polémica; pese a ello, dice no guardar rencor aunque espera ganar
Su regreso al estadio Azul provoca morbo; los reflectores lo apuntarán cuando salte a la banca del Monterrey, y es que, Isaac Mizrahi dejó al Cruz Azul el pasado mes de mayo en medio de una fuerte polémica, entre acusaciones de ser el responsable de la eliminación prematura del equipo de las semifinales por la alineación indebida de Salvador Carmona.

La responsabilidad la compartió con la directiva que promovió un amparo ante un juez federal para que se le permitiera al jugador disputar el partido de ida ante los Tuzos del Pachuca, a pesar de que había sido inhabilitado de por vida por el Tribunal de Arbitraje Deportivo tras dar positivo en un segundo examen de orina.

El final es conocido: se le impidió a los celestes encarar el segundo compromiso y Mizrahi Smeke, después de esperar semanas para que se le renovara su contrato como se le había prometido, se enteró por una llamada telefónica que no entraba en planes.

Guillermo Alvarez, presidente cementero, tomó la medida de reestructurar al club lo que afectó no sólo al entrenador, también a los directivos que llevaban años en el cargo como el vicepresidente Víctor Garcés.

Por caprichos del destino, Isaac enfrentará su primer partido en el banquillo de los Rayados ante una Máquina a la que, asegura, no le guarda rencor: "No llego con ánimos de revancha, es una institución a la que le voy a guardar un cariño especial, porque fue la que me dio la oportunidad de estar en Primera División".

"Tengo una amistad y un aprecio a los licenciados Guillermo y Alfredo Alvarez, así como con los jugadores. Yo ya le di vuelta a la página, y en el terreno de juego vamos a trabajar para llevarnos los tres puntos, no interesa otra cosa que no sea ganar para que nuestro equipo retome confianza".

Con Cruz Azul, vivió momentos amargos, como fue el secuestro de Rubén Omar Romano que le abrió la oportunidad de dirigir nueve encuentros en 2005, sin olvidar el castigo por utilizar a Carmona, pero también le dejó cosas positivas, como dar el salto de auxiliar a encargado de un grupo de futbolistas.

Su presente es Monterrey, y del pasado sólo queda el recuerdo y el aprendizaje. Ahora, Mizrahi sólo piensa en que mejoren las cosas para un cuadro que invirtió millones de dólares en refuerzos sin resultados positivos: "En pocos días que he tenido para trabajar, el plantel me ha permitido soñar en que se pueden lograr grandes cosas a corto plazo, que tenemos la calidad y el tiempo para alcanzar la Liguilla. Se ha platicado mucho con los jugadores de que se tiene el futbol para salir adelante, y mañana (hoy) tenemos un examen ante un gran rival al que le queremos ganar y estoy seguro de que lo haremos".