El Universal
El director en México de la organización señala que los sicarios entienden que están expuestos a las balas y que pueden requerir el servicio en cualquier momento
Ciudad de México.- Los narcotraficantes mexicanos, a los que se atribuyen más de cinco mil 600 asesinatos en 2008, han respetado hasta ahora a los efectivos de Cruz Roja que atienden las emergencias y que aplican un estricto protocolo de seguridad para garantizar su integridad, dijo hoy el presidente de esta organización en el país.

Daniel Goñi aseguró en entrevista que, pese a la escalada de violencia que vive México, ninguno de los más de 26 mil miembros o voluntarios de esta institución ha resultado muerto o herido en su participación en acciones de socorro.

La organización ha distribuido entre todos ellos un protocolo denominado "Acceso Seguro" para responder a situaciones de violencia que considera "generalizadas y sistemáticas" en algunos estados y ciudades del país.

En el estado de Chihuahua, el más violento de México con unos mil 900 crímenes el pasado año, algunos de los 590 socorristas que la institución mantiene en el lugar fueron testigos de cómo sicarios a sueldo del narcotráfico cerraron el paso a una ambulancia y sacaron de ella a un herido para rematarlo a tiros.

En este caso concreto, según el presidente de la Cruz Roja mexicana, los efectivos de la institución fueron apartados del lugar y respetados por los criminales, que cometieron el asesinato sin poner en peligro a los socorristas.

Pese a que no ha habido víctimas entre los miembros de la Cruz Roja, los equipos médicos viven bajo el temor a represalias o de perecer bajo el fuego cruzado.

La prensa mexicana informó hoy del cierre de una clínica del Seguro Social en Michoacán tras el secuestro la semana pasada de tres de sus trabajadores, que finalmente fueron liberados.

El presidente de la Cruz Roja mexicana entiende sin embargo que "los narcotraficantes saben que están altamente expuestos y que en cualquier momento pueden necesitar" su ayuda.

El protocolo de seguridad aplicado por la entidad prohíbe tajantemente que sus unidades o personal se acerquen a la zona donde se ha producido un tiroteo si ésta no ha sido acordonada previamente por las fuerzas de seguridad.

También insta a los efectivos de emergencias a esperar a que los miembros de los cuerpos de seguridad saquen de la zona de alto riesgo a las víctimas antes de atenderlas.

Además, se establece que deben solicitar a las fuerzas del orden que revisen y garanticen que el lesionado no porte armas u explosivos antes de proceder a su revisión médica.

Para casos "extremos" y "excepcionales", contempla que sus unidades sean escoltadas durante los traslados de los heridos.

El manual de "Acceso Seguro" incluye la posibilidad de que la Cruz Roja mexicana cancele de manera definitiva la prestación de servicios de emergencias en poblaciones o zonas catalogadas de "alto riesgo" para garantizar la seguridad de sus miembros.

Según el presidente de la institución, este manual se aplica en todo el país aunque la mayoría de las acciones de "alto riesgo" en las que se ven involucrados los miembros de Cruz Roja se concentra en los estados del norte.

Goñi negó que las normas difundidas por la entidad puedan ser consideradas un protocolo de guerra sino que constituyen un manual para aplicar en la vida diaria del personal de la organización.

El futuro de la Cruz Roja mexicana será "seguir siendo neutral" y pasará por utilizar como protección el escudo y la bandera de esta institución, afirmó su presidente.

El pasado año, la organización realizó cerca de cinco millones de servicios médicos y más de un millón de traslados en ambulancia.