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La misión del Papa

Opinión
/ 2 octubre 2015
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Le sugiere el perrito a la perrita: "¿Qué te parece si para variar lo hacemos ahora de hombrecito?".(No le entendí)... Relataba un granjero: "El otro día sopló un viento tan fuerte que vi a una gallina poner tres veces el mismo huevo"... Un señor pálido y espiritado llegó con el doctor. "Sufro un continuo dolor de cabeza" -se quejó con voz desfallecida. Le pregunta el galeno: "¿Fuma usted?". "Nunca he fumado -responde el individuo-. Mi cuerpo es templo del Espíritu Santo: no puedo profanarlo inhalando vil humo de cigarro". "Muy bien -dice el doctor-. ¿Bebe?". "¡De ninguna manera! -se indigna el hombre-. ¿Cómo me cree usted capaz de semejante pecado contra la templanza, que es una de las cuatro virtudes cardinales?". "Perdone -se disculpa el médico, apenado-. ¿Usa el sexo?". "¡Nunca! -replica el individuo irguiéndose con aire de ofendido-. La bestia de las dos espadas, como muy bien llamó Guillermo Shakespeare al ayuntamiento carnal, es impúdica y vitanda badomía que rechazo con todas las fuerzas de mi ser. ¡Soy casto y honesto, señor mío!". "-Perfectamente -dice en ese punto el médico-. Entonces ya sé el motivo de su dolor de cabeza". "¿Cuál es" -pregunta con ansiedad el hombre-. Responde el doctor: "Seguramente le aprieta la aureola"... Afligida; llena de compunción; atribulada; poseída por pesadumbre inmensa; dolorida; presa de abatimiento y de congoja; invadida por la tristeza y el pesar; mustia y cuitada; con gran melancolía y desconsuelo, una señora les dice a sus amigas: "Mi marido y yo fuimos a Acapulco. Él se quedó mirando a una muchacha. Eso me molestó, y le dije: "Quítale esa brillante cabellera, esa cara de artista, ese cuello de cisne, esos senos enhiestos, esa cintura de avispa, esas caderas redondeadas, esas torneadas pierna y ¿qué queda?". Mi marido me contestó: `Tú'". Pienso que el Papa Benedicto está enfrentando con decisión el problema de la pederastia, que tantos daños ha causado a la Iglesia Católica. No se ha limitado a reconocer su existencia -¿cómo podría negarla?-: admitió también que es "una plaga". Usó esa palabra, que en una de sus acepciones significa "abundancia de algo nocivo". Una carta del Pontífice enviada a todos los obispos les recuerda que los abusos sexuales cometidos por sacerdotes o religiosos contra menores no son sólo una grave transgresión canónica, sino también un crimen perseguido por las autoridades civiles. Por eso ahora se impone al episcopado la obligación de colaborar con esas autoridades para investigar, reprimir y castigar tales abusos. Igualmente declara ese documento que la atención a las víctimas será prioritaria, lo mismo que la ayuda y asistencia a sus familias. Desde luego no sólo en la Iglesia Católica se da este tipo de abusos, pero los casos dentro de ella han sido tan numerosos, y han causado tanto escándalo, que los voceros del Papa se han visto en la precisión de reconocer que entre los fieles de muchos países ha disminuido la antigua fe en la Iglesia, y que debe hacerse un esfuerzo grande para restablecerla. Ciertamente por cada sacerdote o religioso que incurre en acciones infames hay 100 que están entregados a cumplir su ministerio. Pero el mal que causa el transgresor es en extremo grave. Los católicos aplaudimos que una torpe actitud de disimulo, y aun de complicidad, sea sustituida ahora por otra de cuidadosa vigilancia y de colaboración con la autoridad civil cuando el problema se presente. La esposa de Capronio le dice: "Mis amigas te vieron salir de un motel de paso". "¿Y qué querías? -responde el cínico sujeto-. ¿Qué me quedara ahí para siempre?". El ejecutivo llegó al restaurante acompañado por una espléndida morenaza de magníficas curvas y exuberantes encantos naturales muy bien distribuidos por toda la pródiga anatomía de su cuerpo. Se levanta el tipo a saludar a unos amigos y éstos le preguntan entre divertidos y envidiosos: "¿Quién es ese monumento?". "Ningún monumento -responde el otro-. Es mi nueva forma de invertir. Puse en ella todo mi capital, y ahora mi dinero se mueve más"... Le comenta un señor a otro: "Me preocupa eso de la educación sexual en las escuelas. Si a nuestros hijos les enseñan sexo como les enseñan Aritmética y Español, no van a saber cómo hacerlo"... FIN.

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