Cannes, Francia.- "Palermo Shooting" del alemán Wim Wenders, película que cierra el sábado la competición oficial del Festival de Cannes, es un "road movie" marcado por el sello de la muerte, salpicado de imágenes oníricas y referencias directas al surrealismo, y al son de endiablados ritmos de rock.
Finn es un fotógrafo célebre. Un accidente evitado (quizás) a último momento, en el que podría haber muerto, hace que cuestione su vida y parta de Düsseldorf a Palermo, donde conoce a una mujer, restauradora del fresco "El triunfo de la muerte", y donde lo sigue un misterioso personaje.

Finn es interpretado por Campino, líder del conjunto alemán Toten Hosen, mientras Dennis Hopper, al que Winders ya dirigió en "El amigo americano", encarna la muerte. La italiana Giovanna Mezzogiorno completa el reparto.

La referencia al surrealismo aparece desde las primeras imágenes, con la evocación de los relojes blandos de Dalí a través del reflejo de un reloj en una cortina. A lo largo de toda la película se suceden las escenas en que sueño y realidad se confunden, y a través de ellas Wenders propone una reflexión sobre la muerte (y, por ende, de la vida) y sobre la manera en que las imágenes representan al mundo.

Pese a la música de una banda sonora excepcional, con temas de Bonnie Prince Billy, Nick Cave, Portishead, Calexico y Beirut, entre otros, el ritmo decae y el periplo del fotógrafo se hace cansino.

Al final, Wenders opta por un cambio de tono y toques de humor, mostrando una muerte humanizada, que está harta de hacer de malo y le pide al fotógrafo que cambie su imagen ("La imagen es todo en estos tiempos, incluso para mí").

Wenders dedica su película a Ingmar Bergman y Michelangelo Antonioni.

"Si se hace una película sobre un fotógrafo, la referencia es 'Blow up'" de Michelangelo Antonioni, "si se hace una sobre la muerte personificada, es 'El séptimo sello'" de Ingmar Bergman, señaló el director alemán en conferencia de prensa, en la que contó que se enteró de la muerte de los dos cineastas cuando estaba filmado "Palermo Shooting" en el pueblo de Gangi, cerca de Palermo.

"Es extraño enterarse de la muerte de Bergman y Antonioni cuando se está filmando una película sobre la muerte y sobre un fotógrafo", dijo.

La referencia podría haber sido también Luis Buñuel y el viaje surrealista de "La Vía Láctea" -un "road movie" realizado antes de que alguien patentara el concepto- en la que la ceguera puede verse como una alegoría sobre la incapacidad para ver del cine, arte visual por excelencia.

Wenders vuelve al tema, pero aquí es la imagen digital la que puede mostrar una realidad engañosa, y su perfección técnica la que nos impide simplemente mirar el mundo tal cual.

El director alemán dijo haberse inspirado en la música para hacer su película, estimando que el mundo del cine hoy no "asume el riesgo" de tratar temas "existenciales".

"La música es importante en mi vida, pero en el caso de esta película es diferente, es mucho más, fue el rock el que me llevó a tratar este tema, la vida, la muerte, a hablar de cosas que nos conciernen a todos y no hacerlo de manera superficial sino existencial", comentó, agregando: "Los músicos abordan temas así, cosa que lamentablemente no se hace hoy en el cine".

Participante asiduo en el Festival de Cannes, donde ha presentado nueve de sus películas, Wenders obtuvo la Palma de Oro en 1984 por "Paris Texas".