NOTIMEX
Chicago, EU.- El obispo de Saltillo, Raúl Vera, consideró hoy aquí que al gobierno mexicano le ha faltado incluir en la lucha contra el narcotráfico a políticos y empresarios ligados a esos grupos del crimen organizado.
Vera comentó que la estrategia está incompleta mientras no se ataque esa fuente de poder: "prueba de ello es que los Zetas se siguen escapando y no logran agarrar a otros como al Chapo Guzmán".

"Lo principal es desarticular el tráfico de drogas y para eso hay que irse en contra de quienes les dan el poder a los traficantes dentro de la política, los negocios y las policías", precisó.

El obispo de la diócesis de Saltillo, del estado de Coahuila, ubicado al norte de México, elogió la decisión del presidente Felipe Calderón de mantener una batalla frontal contra los traficantes de drogas.

Pero advirtió que en esa lucha desigual, "lo mejor es combatir con inteligencia que con la fuerza".

El presidente del Comité de Migración de la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM), dijo en entrevista con Notimex que la fuerza del narcotráfico está principalmente en los sectores sociales donde se ha infiltrado.

Vera externo su desacuerdo por la participación del ejército mexicano en la persecución del narcotráfico, dado que existen corporaciones policíacas especializadas, pero que requieren mayor preparación.

El fundador y presidente del Centro Diocesano para los Derechos Humanos "Fray Juan de Larios", expuso que la Iglesia Católica encuentra actualmente una gran dificultad para influir en las sociedades y gobiernos.

"Porque se ha borrado de la mente humana el concepto de persona y se justifican muchos atropellos por una mentalidad de lucro, de hacer dinero por cualquier medio, por eso ha aumentado la especulación y el narcotráfico", argumentó.

Agregó que es misión de la iglesia devolver los marcos éticos a la autoridad, que están contenidos en un estado de derecho, que significa garantizar a todos el respeto y desarrollo de sus garantías.

"Y estamos hablando de derechos que ya no son individuales, como antes, sino colectivos, e incluyen derechos económicos, sociales, culturales, ambientales, entre otros", añadió Vera.

Vera, también es fundador y presidente de la Casa del Migrante `Posada Belén', que recibe un promedio de nueve mil migrantes procedentes de Centroamérica que buscan ingresar a Estados Unidos cada año.

Resaltó que es obligación histórica de la iglesia proteger a personas discriminadas.

En el caso de parroquias de Estados Unidos, que se resisten a participar en el movimiento santuario para no enfrentar a la autoridad, dijo que existe la posibilidad de cambiar la situación.

"Deben revisar el derecho internacional y encontrar con qué aparato legal se protegen, y hacer que la iglesia haga lo que está obligada a hacer", sostuvo.

Vera, reconocido por su labor con grupos vulnerables en México por la Organización de Naciones Unidas, dictó una conferencia en la Universidad de Chicago, donde describió casos de abusos en los que ha mediado en defensa de indígenas, migrantes y mujeres en los últimos años.