Notimex
Los jóvenes latinoamericanos de los sectores vulnerables valoran cada vez menos el sistema educativo y el trabajo como mecanismos de ascenso social, dijo el académico mexicano Gonzalo A. Saraví en la revista de la Cepal
En la publicación, que comenzó a circular este miércoles, el investigador aseveró que un número creciente de jóvenes en la región percibe que la educación media es incapaz de generar mejoras en sus condiciones de vida.

`El mismo descrédito experimenta el mercado del trabajo, ante la extendida precariedad laboral, inestabilidad y bajos ingresos que resultan en trayectorias laborales estancadas en la pobreza`, añadió.

En su artículo `Juventud y sentidos de pertenencia en América Latina: causas y riesgos de la fragmentación social`, Saraví apuntó que el `consumo material y el simbólico se potencian como elementos de inclusión o exclusión social y como factores de identidad`.

Saraví, quien forma parte del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) de México, acotó que la crisis del sentido de la educación y el trabajo ha causado una mayor migración, actividades delictivas y conductas evasivas.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), más de la mitad de los jóvenes latinoamericanos de entre 20 y 24 años de edad no completa los 12 años de estudio, el mínimo de escolaridad necesario para evitar la pobreza.

Pese a que la enseñanza media se ha masificado en los últimos años, según el artículo, sigue siendo escasa la capacidad de retención escolar.

Como parte de su investigación de campo, Saraví expuso en su trabajo entrevistas hechas a jóvenes mexicanos de sectores desfavorecidos que aseguran sentir `aburrimiento`, en referencia a una pérdida de interés por el estudio.

A ello se suman ánimos de `desastre`, en alusión a formas de diversión mediante el quebrantamiento o transgresión de ciertas reglas establecidas, y sensaciones como la impaciencia, pérdida de tiempo o `estar sin saber para qué`.

El artículo consigna otro estudio realizado en las favelas de Río de Janeiro, en Brasil, donde los jóvenes manifiestan `poca fe` en la educación porque observan subempleo y desempleo entre amigos y hermanos mayores que permanecieron por más tiempo en la escuela.