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Prevén encontrar un área residencial prehispánica en La Ventilla, lo que permitirá conocer mayores características de la composición social y urbana de los teotihuacanos
Arqueólogos mexicanos reanudarán en el segundo semestre del año, los trabajos de excavación en el predio conocido como La Ventilla, en Teotihuacán, donde se cree estuvo asentada un área residencial prehispánica, que podría aportar datos relevantes sobre el pasado teotihuacano.

Los especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) continuaran además con estudios de antropología física, arqueología y biología, que serán aplicados a los diversos materiales que se han encontraron en unos 300 entierros, ubicados en el lugar.

De acuerdo con información del mismo instituto, los trabajos buscarán definir con precisión la extensión territorial que ocupó este sector poblacional en la época prehispánica, por lo que se emprender una nueva temporada de exploraciones arqueológicas en el sitio localizado al oeste de las pirámides de El Sol y La Luna.

Rubén Cabrera, arqueólogo, quien trabajó en el lugar, de 1992 a 1998, señaló que en la próxima temporada de campo se buscará definir el área que debió tener la zona habitacional, así como profundizar en el análisis de los materiales arqueológicos que ahí se han encontrado (cerca de 500 esqueletos humanos).

De acuerdo con el especialista, La Ventilla, representa uno de los sitios más importantes para entender la composición urbana y social de la antigua ciudad, que de acuerdo con las características de sus conjuntos arquitectónicos, se han definido cuatro áreas que incluyen la dedicada a las actividades cívico-religiosas, integrando patios, templos y altares.

También se distingue otra de tipo residencial con espacios amplios, aposentos y ricos acabados; una más relacionada con talleres artesanales conformada con espacios reducidos de menor calidad y una amplia explanada vinculada con un espacio cívico.

"Esta serie de diferencias arquitectónicas, hacen sugerir que en el barrio La Ventilla, convivieron diversos sectores de la población, desde aquéllos que tenían un alto estatus, como los de rangos menores, en este caso artesanos y agricultores", comentó el especialista.

En ese lugar, recordó, han sido ubicados más de 300 entierros humanos, registrando unos 500 esqueletos, así como materiales de cerámica, lítica, hueso y concha, entre otros, que seguirán siendo objeto de diversos estudios arqueológicos y biológicos, así como de antropología física, en el caso de las osamentas humanas.

De acuerdo con Rubén Cabrera, hacia el año 100 d.C, el área donde se asentó el barrio La Ventilla, era un espacio dedicado a la agricultura.

Sin embargo, con el crecimiento de la antigua ciudad de Teotihuacan, ésta fue ocupada como lugar de residencia, de ahí su cercanía con el centro ceremonial, donde se ubican las dos monumentales pirámides.

Así, el área fue ocupada en una etapa temprana, en el período Miccaotli, hacia el año 200 d.C., hasta su abandono en la Fase Metepec (550-650 d.C.), aunque se sabe que posteriormente fue reocupada por grupos coyotlatelcos y mexicas.