Por Porfirio Cadena/DPA
Guadalajara.-Son miles de ejemplares los que se reportan cada año como botín del robo "hormiga" en la Feria Internacional de Libro (FIL) de Guadalajara, una de las más importantes de la lengua española, que concluye hoy en esta ciudad mexicana.
Solamente la librería Gandhi, la favorita de los ladrones de libros, da cuenta de un número de 1.500 a 1.600 libros robados o extraviados en cada FIL.

La distribuidora de libros Colofón maneja cifras de 300 a 600 libros perdidos o robados cada año en la feria, que dura nueve días.

Pero no se roban cualquier libro, dijo Luis Núñez Becerril, encargado del stand de Colofón en la FIL: "Se roban buenos libros, seleccionan títulos, se llevan pilas enteras, sólo se llevan lo que pueden vender".

Random House Mondadori registra un robo de 30 a 40 libros por día, mientras que en editorial Planeta el año pasado no sólo sufrieron la sustracción de un promedio de 45 libros por día, sino también dos computadoras, cuando sus instalaciones fueron saqueadas por la noche.

Ediciones Zeta, al igual que Paidós, pierden en cada FIL un promedio de 100 libros y la editorial SM ha asumido como parte de sus pasivos entre 30 y 40 libros cada año.

Sólo una editorial, Santillana, puede presumir de no perder ejemplares durante la FIL, porque son los únicos que tienen un servicio de vigilancia que opera encubierto.

No se toma en cuenta en este ejercicio de investigación el caso de la editorial Lectorum, cuyo camión con más de cinco millones de pesos (450.000 dólares) de mercancías desapareció camino a Guadalajara. En los 26.000 metros cuadrados de la Expo Guadalajara están representadas 1.600 casas editoriales.

Según las editoriales, el robo sistemático de libro en la FIL no es un delito noble como lo consideran todavía algunos intelectuales y escritores, sino que parte de una red ladrones que opera en total impunidad.

Los encargados de la editorial Paidós aseguraron que han descubierto a varios sujetos robándose libros.

"Pero no los denunciamos porque nos sale peor. Una vez agarramos a uno, lo reportamos a seguridad de la FIL, pero nos dijeron que no podían hacer nada. Lo llevamos a un ministerio público y lo encerraron 48 horas y luego lo dejaron libre. Perdimos tiempo y, además, se quedaron con nuestro material", contó Nuria Braña, gerente comercial.

La red de ladrones de libros de la FIl de Guadalajara opera con una habilidad que los mismos encargados de las editoriales reconoce.

Javier Roldán, de Lectorum, contó acerca de un sujeto que asiste a los nueve días de la FIL solamente para robar libros.

Lo llaman "El tipo del periódico". Es alto de estatura, trae gafete de acreditación, de expositor o de prensa, siempre lleva periódicos bajo el brazo y una bolsa grande donde esconde su botín.

"Todas las editoriales saben de ese tipo pero es tan hábil que no lo hemos podido agarrar, la única manera es agarrándolo con los libros en la mano, pero siempre se nos escapa", contó Roldán.

Detener "al tipo del periódico" en la FIL es, de hecho, un honor con el que sueñan todos los editores.