Nancy Díaz/Excelsior
México, D.F. .- El negocio de la generación de energía a nivel internacional tiene un rostro muy distinto al que se tiene acostumbrado en México. De hecho, la experiencia deja ver que puede ser una industria rentable, eficiente, amigable con el medio ambiente y de gran desarrollo tecnológico.
Duke Energy es una de las más de 80 compañías que generan y distribuyen energía eléctrica para el mercado estadunidense. Sin embargo, ser una de tantas no le ha restado competitividad y actualmente tiene un potencial de generación de energía eléctrica que asciende a los 40 mil megawatts. Con ello, no sólo se ha posicionado como una de las tres empresas líderes en su sector en Estados Unidos, sino que se encuentra cerca de igualar la capacidad efectiva de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en México.

Como un ejercicio de comparación, las cifras más recientes de la paraestatal mexicana revelan que tiene una capacidad instalada para producir 49 mil 900 megawatts. Esto es, Duke Energy que sólo genera energía para cinco estados del territorio estadunidense, se encuentra cerca de igualar el potencial total de la principal compañía de este tipo de energía en México.

Medido en términos de población a la que atienden, la empresa estadunidense cubre las necesidades de energía eléctrica de cuatro millones de clientes, mientras que la CFE tiene que satisfacer las exigencias de más de 25 millones.

James E. Rogers, presidente y CEO de Duke Energy, reconoce que la competencia que enfrenta dentro del mercado que atiende es fuerte, no obstante, ello les ha obligado a ser más eficientes.

"Nuestra competencia es fuerte en casi todos los proyectos en los que estamos involucrados hay muchos proveedores, especialmente los que vienen de Europa y que están buscando asociaciones público-privadas para poder expandirse. Sin embargo, finalmente la competencia genera beneficios para el consumidor final, y a nosotros nos obliga a ser más eficientes y a reducir costos, y eso bueno para todos. El objetivo final es brindar energía confiable, accesible en términos económicos y limpia."

Durante una corta visita que el ejecutivo recién realizó a México, platica con Excélsior y detalla las nuevas tendencias sobre las cuales camina la industria eléctrica, las oportunidades de inversión en América Latina y la necesidad de innovación para que este sector no sólo sea rentable, sino que además, elimine el factor de generación de gases invernadero que le convierte en una industria altamente contaminante.

Jim Rogers, como le llaman sus colegas, no sólo dirige una de las pocas empresas de energía eléctrica que forman parte del listado de Fortune 500 y que cotiza en el mercado accionario de Nueva York. También se le conoce en el sector por los más de 20 años como ejecutivo en diferentes empresas de este tipo, además por su labor como consejero dentro de la Comisión Federal Reguladora de Energía en Estados Unidos.

Con el conocimiento acumulado de cómo ha evolucionado este sector, lamenta que la industria eléctrica no muestre señales de innovación como las que se registran en otras industrias, ya que ello le permitiría a las empresas del resto de los sectores ser más eficientes.

"La electricidad es un insumo fundamental para que el resto de las industrias acceden a la modernidad, sin embargo, no ha evolucionado tecnológicamente como lo han hecho otras. Cuando hablamos de innovar estoy pensando en el uso de las telecomunicaciones para hacer más eficiente su uso. Creo que vamos a caminar hacia redes de trabajo que permitan a nuestros clientes controlar el consumo de la energía a distancia, o que vía remota se pueda detectar y arreglar una falla en algún sistema de energía en una casa o una fábrica."

Por lo pronto, Duke Energy ya desarrolla y administra sistemas de fibra óptica para que puedan ser utilizados por empresas que brindan servicios de internet inalámbrico, y telefonía local y de larga distancia.

Otra de las aristas en donde advierte que habrá un amplio desarrollo e inversión en los próximos años, es en la generación de energía eléctrica limpia, esto es, a través de fuentes de energía diferentes al gas natural y al petróleo, que son importantes semilleros de gases invernadero.

"La tendencia en Estados Unidos, pero también a nivel mundial es reducir el volumen de CO2 que producimos, con el objetivo de cumplir con los acuerdos internacionales sobre medio ambiente y cambio climático. Así que como empresa nos estamos concentrando en generar energía limpia, y actualmente generamos 22 mil megawatts sólo a través de método eólico. Además estamos buscando invertir en energía solar y nuclear. De hecho estamos buscando la posibilidad de invertir en una planta nuclear en el Carolina del Norte que pueda generar otros 22 mil megawatts. Prevemos que será muy cara, pero cumpliremos con el objetivo de brindar energía limpia."

Rogers afirma que su presupuesto para el año 2008 es de cinco mil millones de dólares, y que para los cinco años siguientes la empresa invertirá para actualizar sus sistemas de distribución y para construir nuevas plantas, proyectos para los cuales destinará más de 23 mil millones de dólares.

Esta estrategia de negocio tiene una doble visión. Por un lado, Duke Energy contribuirá con la cuota de energía limpia que las diferentes entidades de Estados Unidos se han establecido. Y es que la Comisión Federal Reguladora de Energía en Estados Unidos tiene registrado, por ejemplo, que Kansas producirá 20 por ciento de su energía vía el viento para el año 2020, mientras que Carolina del Norte, estado en donde opera Duke, tiene que completar 25 por ciento de los requisitos de reducción de CO2 para el año 2011.

Jim Rogers asegura que la empresa entiende las ventajas competitivas que brinda ser una firma "limpia". Para la empresa como tal le genera crédito y preferencia entre los consumidores, mientras que a los consumidores, ya sea empresas u hogares, también les ayuda a hacer un uso más eficiente de su energía y disminuir su propia huella de carbono.

De concretarse sus proyectos sobre ecología, Duke Energy se convertirá en la tercera empresa operadora de plantas de carbono, la cuarta operadora de plantas nucleares y la segunda en generación de energía hidroeléctrica en Estados Unidos, asevera Rogers.

La empresa norteamericana ha encontrado que su margen de expansión de negocio no se debe limitar al territorio estadunidense, pues se encuentra cerca de la saturación. Así que ha diseñado una clara estrategia para aprovechar el crecimiento potencial en los países del sur del continente, los cuales serán críticos para la rentabilidad de su negocio.

"Estamos buscando oportunidades en los países latinoamericanos. En el caso de México, por el momento no vemos la oportunidad por las condiciones de su esquema legal, pero hemos avanzado mucho en Brasil, Argentina, Perú, Ecuador, e incluso Guatemala. Por el momento sabemos que no podemos planear nada en México".

La razón de voltear hacia los países del sur de Estados Unidos, es su proximidad y la tasa de crecimiento que registran en términos de nuevos clientes.

"En esta región la demanda de energía crecerá siete por ciento al año, por eso es que nos estamos instalando en estos países. En contraparte, en Estados Unidos la demanda crecerá en los próximos años, en el mejor de los casos a una tasa de uno por ciento. Así que las oportunidades de crecimiento son mayores en esta región. Se trata de un gran mercado".

En la actualidad, Duke Energy genera cuatro mil megawatts en América Latina y se ha instalado en ocho localidades en Sao Paulo, Brasil, en donde produce principalmente energía hidroeléctrica.

También se encuentra presente en cuatro localidades de Perú y en Guayaquil, Ecuador. De la misma forma ha llegado a El Salvador y Guatemala, así como Argentina.

Además de la visión de negocio, el ejecutivo agrega que llevar energía eléctrica a la población es brindar una oportunidad de desarrollo.

"Creo que es crítico que toda la población pueda acceder a la electricidad, porque de otra forma no será capaz de acceder a lo que ahora se denomina modernidad.

"Hay una gran proporción de la población en el mundo que no tiene acceso a la electricidad, casi mil 500 millones de personas en el mundo no tienen acceso, y esto es una barrera para que puedan aumentar su ingreso y mejorar su nivel de vida".

Por ello, sugiere que es fundamental que las autoridades de México aumenten la inversión en el sector y que multipliquen su capacidad de generación.

Desde su perspectiva como experto en el ámbito y como empresario, se dijo interesado en compartir sus ideas, su conocimiento así como su tecnología.

"Mas allá del ciclo económico, de la crisis financiera, México y Estados Unidos están ligadas y deben aprovechar las oportunidades que les unen, que son numerosas y diversas. Yo soy un gran partidario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y creo que se debe aprovechar en su máxima expresión. Y no sólo con México, es muy importante ver lo que pasa en América Latina, a pesar del ciclo económico, la región se ve fuerte, y es una de las razones por las que nosotros vamos a seguir invirtiendo", concluye.