100 años sin Enrico Caruso, el cantante más famoso de la historia

Artes
/ 2 agosto 2021

Enrico Caruso, cien años después de su muerte, continúa en el imaginario colectivo como el cantante más famoso de la historia,

Cien años después de su muerte, Enrico Caruso permanece en el imaginario colectivo mundial como el cantante más famoso de la historia, una posición a la que llegó con talento, pero también con un olfato que le hizo prosperar desde las capas más bajas de su Italia natal a la cúspide de EU.

Napolitano, nació en 1873 en el seno de una familia de escasos recursos y siete hijos (en realidad nacieron 21). En ese contexto, recibió una educación básica de su propia madre y pronto hubo de trabajar en diversos oficios, ya fuese como mecánico o en una fábrica de telas.

Caruso, que de niño solía amenizar misas y cafés con su voz, dio el salto al mundo de la lírica desde el coro de su parroquia, donde se formó vocalmente en primera instancia. De hecho, parece que su primer solo lo dio en la iglesia de San Severino de su localidad natal.

Sorprende que sin grandes conocimientos técnicos, ni siquiera el dominio de un instrumento más allá de su garganta, lograra prosperar como cantante lírico, en parte por las enseñanzas del maestro Guglielmo Vergine, parece que también por las de su primera mujer, la soprano Ada Giachetti.

Su debut oficial se produjo dos años antes de conocerla, en 1895, y tuvo lugar en el Teatro Nuevo de Nápoles. Allí tuvo lugar también (en el Teatro San Carlo) su primera gran decepción con "L'elisir d'amore" de Donizetti en 1901, un fracaso de público tras el que prometió que no volvería a actuar en su ciudad.

Su ascenso como intérprete gracias a partituras como el de "La Bohéme" de Puccini le permitió viajar por diversas capitales europeas y de allí dar el salto a EU, donde su historia se convirtió en la de muchos otros italianos que emigraban al "Nuevo Mundo" en busca de su gran oportunidad.

Jovial y expresivo, de cuerpo menudo y amante del buen comer, Caruso encarnaba al dedillo aquel cliché del migrante y supo sacarle partido, convirtiéndose en la encarnación del sueño americano en el cuerpo de un tipo simpático.

Provisto de una voz potente, con un timbre cercano al registro de barítono, las claves de su éxito están muy vinculadas igualmente al auge de las grabaciones fonográficas y a su técnica apegada al verismo vocal, tan propicio para este tipo de formato.

A ello hay que sumar su buen ojo, ya que destinó gran parte de sus recursos y esfuerzos para obtener mejores regalías en este ámbito. Todo comenzó con la grabación para la Gramophone Company en 1902 de su primer disco en un hotel de Milán, un gran éxito que le llevaría a suscribir un contrato en exclusiva con RCA Victor.

Y así, invirtiendo dinero en derechos de grabación, reunió una fortuna. Al final de su carrera había hecho más de 260 discos que se vendieron en todo el mundo y que atestiguan que su estilo sigue vigente en muchos casos 100 años después.

Aunque tarde, la National Academy of Recording Arts and Sciences hubo de reconocer todo este legado discográfico en 1987, cuando se le concedió de forma póstuma un premio Grammy.

Caruso fue víctima de una muerte precoz a los 48 años a causa de una pleuresía durante una actuación de la que no logró recuperarse. Con todo, para encumbrarse solo necesitó 25 años de carrera, de 1895 a 1920, convirtiéndose entonces en el tenor que más veces actuó en la Metropolitan Opera House de Nueva York.

A pesar de la proyección de su legado en artistas posteriores, como Luciano Pavarotti, no son tantas las obras que recrean y ensalzan su vida más allá de algunas biografías (un par de ellas escritas por su última mujer, la aristócrata estadounidense Dorothy Park Benjamin) o la película "El gran Caruso", protagonizada en 1951 por Mario Lanza.

Fallecido un 2 de agosto de 1921 y enterrado en aquel Nápoles en el que juró no volver a actuar (promesa que cumplió), quizás el recuerdo más vívido de lo que representa ser un "caruso" lo guarda el tema que Lucio Dalla compuso en su memoria (y a su nombre) y que llegó a interpretar Pavarotti, probablemente su mejor heredero.

"Aquí donde brilla el mar / Y el viento sopla fuerte / En una vieja terraza / Frente al Golfo de Sorrento / Un hombre abraza a una chica / Después de que su llanto / Se aclara la garganta / Y el canto comienza de nuevo".