San Juan, Puerto Rico.- El cantante español Julio Iglesias bordó el concierto que entre guiños nostálgicos, confidencias y bromas ofreció el jueves por la noche en San Juan y en el que confesó que sigue subiendo a los escenarios porque "si no canto me muero".
"No piensen ustedes de mí que canto por dinero", dijo ante unas 1.500 personas que pagaron 500 dólares para asistir a una cena de gala en beneficio de varias organizaciones de ayuda a familias con niños autistas.

Inspirado y simpático, el cantante conectó con un público que iba ataviado para la ocasión con sus mejores galas y con el que compartió su cariño por la isla caribeña, donde en el pueblo de Guayama nació su abuela, dijo.

Después de ser presentado por la actriz puertorriqueña y presentadora de televisión Giselle Blondet, Iglesias arrancó con "Dulcinea" y rememoró cuando hace 34 años se presentó por primera vez en el país caribeño, donde vivió "noches de recuerdos inolvidables".

Agradeció que entonces, cuando "no tenía ni idea de cantar", los puertorriqueños le apoyaron "de verdad" mientras trabajaba en el Hotel Caribe Hilton de San Juan y "comía pizzas, hamburguesas y hacía el amor tres veces al día".

"Si lo hago ahora, me duele el estómago", reconoció, "y tres veces al día se ha convertido en tres veces al año".

Mientras desgranaba una veintena de sus éxitos, elogió la belleza de las mujeres boricuas, aunque señaló que tiene "una mujer que es una maravilla y unos niñitos preciosos", con los que ha "aprendido a aprender", pero que no han podido hacerle olvidar su "locura por el escenario".

Dijo que cuando tenía 30 años escribía "de una manera muy emocional canciones que hoy no podría escribir", como "De niña a mujer", éxito que interpretó con una voz en plena forma derrochando clase y demostrando su dominio de los silencios.

Siguieron otros clásicos como "Nathalie", "Ni te tengo ni te olvido" y "Te fuiste de mañanita", e interpretó cuatro tangos acompañado de una pareja de bailarines.

Uno de los momentos mas emotivos llegó con la dedicación del tema "Caruso" a su "amigo íntimo" Luciano Pavarotti, cuya muerte el pasado septiembre dijo que había "sentido mucho".

La banda que acompaña habitualmente al artista ejecutó el repertorio con todos sus músicos integrados y con una gran complicidad con el vocalista, que demostró su control de maestro.

"Abrázame", "Hey", "Vuela alto", "Canto a Galicia", "Crazy", "Malacostumbrado" y "Me va, me va", fueron interpretadas en el Centro de Convenciones de Puerto Rico en un ambiente íntimo en el que durante toda la velada, que concluyó al filo de la media noche, Iglesias se mostró muy relajado.