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La Jornada
Pese a que dismunuyó el éxodo, la Patrulla Fronteriza agrede cada vez más a los indocumentados.
México, DF.- Aún cuando ha disminuido el flujo de migrantes indocumentados desde México hacia Estados Unidos en los últimos meses, los niveles de maltrato y violencia empleados por los agentes de la Patrulla Fronteriza, encargada de ubicar y devolver a los trabajadores llamados "ilegales", se ha incrementado, afirma Mariè-Laure Coubes, responsable de la Encuesta de Migración en la Frontera Norte y Sur de México (EMIF), de El Colegio de la Frontera Norte (Colef).

Explica que aún cuando hay registro desde la década de los 90, a partir de 2005 cambiaron los cuestionarios y se aplica una entrevista a los mexicanos capturados y devueltos en la frontera, una vez que han sido entregados y pasado al registro del Instituto Nacional de Migración (INM).

En ella el Centro de Investigación Colef les pregunta, entre otras cosas, si durante la persecución o detención por agentes migratorios estadunidenses han sufrido alguna agresión o han tenido algún problema con organismos como la Patrulla Fronteriza.

"Los agravios van desde violencia verbal como gritos o insultos, agresión física, como empujones o golpes, decomiso de pertenencias u otros. Lo que hemos visto en estos años es que sí hay un aumento. En 2005 el 12 por ciento de los devueltos informó sobre algún tipo de agresión en 2008 16 por ciento, para 2010 20 por ciento, ya en 2011 pasó a 21.6 por ciento y en lo que va de 2012 continúa incrementándose. Es decir, uno de cada 4 migrantes reporta que ha tenido algún problema", apunta la investigadora.

De acuerdo con los datos que ha procesado por 20 años el Colef, siempre ha habido agresiones verbales o empujones, aunque, precisó, Mariè-Laure Coubes, desde 2008 este tipo de embates hacia los migrantes ha crecido, "pero lo que más ha aumentado es el decomiso de pertenencias, esto era algo muy poco frecuente en 2005 o 2006 con registros de apenas 1 o 2 por ciento, pero a partir de 2008 ha pasado de 5 por ciento a 11 por ciento en lo que va del presente año".

En una primera lectura sobre este aumento de la violencia en contra de los migrantes por parte de las diversas agencias encargadas de su deportación, la investigadora destaca el cambio de la política de Estados Unidos hacia los trabajadores llamados ilegales que tensó un ambiente ya de suyo difícil, "bueno, esta actitud atimigrante llegó a niveles como el asesinato de un mexicano a golpes en la garita de San Ysidro a manos de agentes de la Patrulla Fronteriza. Evidentemente son casos aislados, pero han ocurrido" refiere.

Considera que este ambiente antimigrante que se ha esparcido por Estados Unidos, más allá de la frontera con México, anticipa un endurecimiento en los métodos para ubicar y capturar a los trabajadores indocumentados que laboran en diversos estados de ese país.

Explica que las encuestas son aplicadas en su gran mayoría a los migrantes que son devueltos por la Patrulla Fronteriza, "son aquellos que al momento de ser detenidos se aceden a volver cuando se les pregunta si quieren regresar a México, en este caso no hay juicio de por medio. Se trata de unos 100 mil migrantes anuales, pero ese número asciende a más de 350 mil cuando se suman a ellos los migrantes deportados, que sí tienen un juicio y fueron sentenciados por violar las leyes migratorias, entre otras faltas.

Uno de los efectos más dañinos en este segundo caso, advierten investigadores, es el proceso de separación familiar, pues en el mejor de los casos separa a alguno de los cónyuges dejando al otro a cargo de sus hijos, muchos de ellos estadunidenses por nacimiento, aunque cada vez con mayor frecuencia se deporta a ambos cónyuges, dejando en muchos casos a los menores a cargo de oficinas de aquel país para, ante la ausencia de sus padres, darlos en adopción dentro de su territorio.