El proyecto legislativo ha recibido críticas, pues aboga por investigaciones con fines terapéuticos a partir de embriones híbridos creados a partir de una combinación de ADN humano y animal
El polémico proyecto de ley que apoya la investigación con embriones y que promueve el Gobierno británico superó hoy su primer trámite en la Cámara de los Comunes, pese a la gran división que provocó entre los diputados.

Tras un enconado debate de unas siete horas, 340 parlamentarios votaron a favor de una segunda lectura en la Cámara Baja del llamado Proyecto de Ley de Embriología y Fertilidad Humana, frente a 262 que se pronunciaron en contra.

El proyecto se someterá, pues, a un escrutinio más pormenorizado la próxima semana, cuando los diputados votarán cuestiones tan controvertidos como la creación de embriones híbridos o la reducción del plazo límite para abortar en este país.

El Gobierno británico considera que la nueva legislación, que pretende actualizar con los últimos avances científicos una ley que data de 1990, es crucial para lograr tratamientos de enfermedades como el Parkinson o Alzheimer.

El proyecto legislativo ha recibido críticas de diputados y ministros católicos, pues aboga por investigaciones con fines terapéuticos a partir de embriones híbridos creados a partir de una combinación de ADN humano y animal.

Al abrir el debate sobre el proyecto de ley, el ministro británico de Sanidad, Alan Johnson, afirmó que el proyecto de ley dará lugar a un "nuevo y apasionante desarrollo" dentro de "un marco legal y ético estricto".

Los partidos Conservador y Liberal-Demócrata han dado libertad de voto total a sus parlamentarios, en tanto que los diputados laboristas sólo podrán desoír la disciplina de voto en algunos aspectos, como el asunto de los embriones híbridos.

El pasado marzo, el primer ministro británico, Gordon Brown, autorizó a sus diputados un voto libre parcial por temor a una rebelión en su gabinete y la enorme presión de la Iglesia Católica, que cree que la iniciativa gubernamental producirá "Frankensteins".

Varios ministros católicos -entre ellos Paul Murphy (Gales), Ruth Kelly (Transporte) y Des Browne (Defensa)- habían expresado su inquietud si no se les permitía votar en conciencia.

Johnson recordó hoy que los parlamentarios dispondrán de libertad de voto sobre "algunas partes" del proyecto de ley, pero no en su totalidad porque se trata de una de las grandes apuestas legislativas del Gobierno.

Sin embargo, uno de los diputados laboristas más críticos con el Gobierno, Geraldine Smith, advirtió de que votará contra el Ejecutivo "con pena" por tratarse de una cuestión de conciencia, y calificó de "muy repugnante" la creación de embriones híbridos.

El parlamentario conservador David Amess indicó que el proyecto legislativo es "injusto y contrario a los derechos humanos", mientras otro diputado de ese partido presentó 45.000 firmas de protesta contra el proyecto legislativo.

Por su parte, el liberal-demócrata Norman Lamb remarcó que su formación es "pro ciencia" pero "dentro de unos límites y garantías adecuados".

Los diputados se pronunciarán la próxima semana sobre los puntos más espinosos del proyecto de ley, que también contiene la propuesta de reducir a veinte semanas el plazo límite para abortar en el Reino Unido, actualmente fijado en 24 semanas de gestación.

El proyecto propone, asimismo, el desarrollo de embriones para crear los llamados hermanos "salvadores", puesto que las células de la médula o el cordón umbilical del bebé ayudarán a algún hermano con problemas genéticos a recibir el tratamiento apropiado.

Además, la nueva legislación contempla que las clínicas de fertilidad supriman la exigencia de un padre a la hora de ofrecer los tratamientos in vitro, a fin de que parejas lesbianas puedan tener acceso a este procedimiento médico.

Varias asociaciones médicas, entre ellas Cancer Research UK, British Heart Foundation y Muscular Distrophy Campaing, han pedido a los diputados que voten a favor de la legislación porque permitirá grandes avances científicos.

Por contra, la jerarquía de la Iglesia católica en este país ha tildado el proyecto legislativo de "ataque monstruoso contra los derechos humanos, la dignidad humana y la vida humana", en palabras del cardenal Keith O'Brien, primado católico en Escocia.