El País
Marina anunciará esta semana su decisión de abandonar el PT para ingresar en las listas del Partido Verde (PV) y disputar las elecciones al partido de Lula.
Río de Janeiro, Brasil- El 2010 podría ser el año de las mujeres presidenciables en Brasil. Serán unas elecciones sin Lula candidato después de 20 años y tres mujeres, de tres partidos diferentes, podrían luchar por el sillón presidencial: Dilma, del PT, la precandidata de Lula; Marina Silva, ex ministra de Medio Ambiente que los próximos días abandonará el PT para ingresar en el Partido Verde (PV) y Eloisa Helena que en 1998 fue expulsada del PT y es líder del nuevo partido PSol, a la izquierda del PT. Dilma, candidata no oficial pero que todos dan por candidata, es la actual ministra de la Casa Civil, la mujer que luchó contra la dictadura militar, durante la cual fue duramente torturada. Perteneció a un grupo guerrillero al que también participaron varios ministros del actual Gobierno.

Dilma tiene un cáncer linfático. Lula dice que eso no será obstáculo para su candidatura y que, al revés, Brasil necesita de ejemplos de entereza y coraje como ella que supo encarar sin achantarse, primero la tortura y ahora la enfermedad. Por ahora, Dilma, considerada una gestora dura y exigente, aparece en las encuestas con apenas un 20% de los votos, pero el apoyo de la popularidad de Lula la hará crecer en cuanto sea candidata oficial. Su partido, el Partido de los Trabajadores (PT), que es el de Lula, hubiese preferido otro candidato con mayores raíces en su militancia. Lula piensa que una mujer asegurará mejor el electorado femenino.

La segunda mujer que se prepara para disputar las presidenciales -y que podría ser la gran sorpresa de las elecciones- es la ex ministra de Medio Ambiente del Gobierno Lula, Marina Silva, ecologista convencida, política íntegra y austera, de origen pobrísima, de una familia de trabajadores del campo en la extracción del caucho, que aprendió a leer y a escribir a los 14 años. Marina, a pesar de su amistad personal con Lula, tuvo que dejar el Gobierno por su intransigencia en materia de Medio Ambiente, justamente contraria en este campo a Dilma. Marina no se plegó a los compromisos que le exigían los lobbys del parlamento, dominados por terratenientes y comerciantes de madera extraídas ilegalmente de la Amazonia.

Marina anunciará esta semana su decisión de abandonar el PT para ingresar en las listas del Partido Verde (PV) y disputar las elecciones al partido de Lula. Por ahora, un movimiento que ha creado una página Web, (marinasilvapresidente.ning.com) apoya su candidatura. Es un movimiento social ajeno a los partidos políticos, aunque apoyado sobre todo por el Partido Verde. Marina, que no es mujer de escaparates, ha afirmado que no quiere hacer de su probable candidatura a la presidencia una "telenovela", sino "despolitizar" las elecciones. Ha recordado que los políticos suelen mirar solo a la copa de los árboles, incapaces de ver las semillas que están germinando en el suelo, una metáfora para indicar que más que mirar hacia el poder, hay que mirar hacia la base de la sociedad.

Marina sabe que tiene mucha fuerza entre los ecologistas y mucha visibilidad internacional, pero es prudente y quiere ir con calma. De momento tiene una buena imagen de política incorrupta (como senadora vive en un piso de clase media en Brasilia), en un momento de indignación pública por la imagen de corrupción que ofrece una buena parte de la clase política.

La tercera mujer es Eloisa Helena, que ya había disputado con Lula las presidenciales de 2006 con muy buenos resultados, ya que consiguió cerca de 15 millones de votos. Ella es la fundadora del nuevo Partido Socialista de la Libertad (Psol), nacido de la expulsión de ella y de otros tres diputados del Partido de los Trabajadores (PT) por haberse negado a votar algunas reformas del Gobierno que ellos consideraban lesivas hacia los pensionistas. Helena y su partido se colocan a la izquierda del PT.

La presencia de estas tres mujeres en las elecciones sin Lula daría no solo un tono femenino a las presidenciales, sino que podría afectar de forma importante a los equilibrios políticos, especialmente en la segunda vuelta de las elecciones. Tres mujeres y tres candidaturas que podrán hacer perder el sueño a más de un político. Las tres ya fueron del PT. Queda solo Dilma. A Helena la echaron del partido, Marina se está yendo.