Notimex
México.- A poco más de un mes de su apertura y a 30 días de su clausura, más de 188 mil personas han visitado la magna exposición Diego Rivera. Epopeya Mural, que se presenta en el Museo del Palacio de Bellas Artes como actividad central del Homenaje Nacional al pintor por los 50 años de su muerte.
La exposición, que se exhibe desde el 28 de septiembre, integrada por alrededor de 180 piezas, es la más grande revisión de la obra mural de Rivera que se haya realizado hasta la fecha, mediante la exhibición de murales transportables y recreaciones de los frescos ejecutados en los muros de numerosos edificios públicos y domicilios particulares.

Con esta muestra, cuya museografía estuvo a cargo de Sergio Sánchez y fue curada por Américo Sánchez y Juan Rafael Coronel Rivera, se busca dar a conocer la complejidad técnica y creativa que hay tras la obra que el pintor realizara entre 1921 y 1957, tanto en México como en el exterior.

El conjunto de piezas procede de museos, instituciones y colecciones particulares, tanto del país como foráneos, e incluye obras que son dadas a conocer por primera vez aquí, como es el caso del mural Gloriosa victoria, del Museo Pushkin en Moscú.

Se trata de un trabajo realizado en 1954 para una exposición de arte mexicano en Polonia, que ofrece a los espectadores la visión de Rivera sobre la invasión estadounidense de Guatemala.

El artista lo pintó para una exposición de arte mexicano en Polonia y en años recientes fue encontrado en las bodegas del Museo Pushkin de Moscú, después de 50 años de haberse desconocido su paradero.

Al término de su exhibición en Bellas Artes, este mural será exhibido en el Museo Diego Rivera Anahuacalli y, más tarde, en el Dolores Olmedo, ambos en esta ciudad.

Destaca dentro de la muestra la presencia de otros murales transportables, pertenecientes a series mayores, hoy disgregadas o destruidas.

Tal es el caso de las cinco piezas que formaron parte del conjunto llamado por el propio pintor Retrato de Norteamérica, realizado para la New Workers School; La piñata y Los niños pidiendo posada, actualmente en el Hospital Infantil Federico Gómez en la Ciudad de México.

También se exhiben dos de los ocho murales transportables realizados para la exposición de Rivera en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, Soldadura eléctrica y Represión, así como Río Juchitán, estos tres procedentes de colecciones particulares.

Por otro lado, se cuenta con la oportunidad única de contemplar de cerca dos fragmentos del mosaico monumental La historia del teatro en México, perteneciente al Teatro de los Insurgentes, que fue desmontado para su restauración.

Asimismo, se encuentran los materiales preparatorios para aquéllos pintados en Estados Unidos, como Realización de un fresco, Alegoría de California y Unidad Panamericana.

Destaca el trabajo de los expertos restauradores del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble del INBAL, quienes hicieron una labor sumamente cuidadosa, meticulosa y profesional para el traslado y montaje de estas piezas que, en algunos casos, superan los 300 kilogramos de peso.

Epopeya Mural está acompañada por un catálogo con más de 200 fotografías, con textos de especialistascomo Luis Rius, Linda Downs, Juan Coronel Rivera y una veintena de escritos antológicos de autores como Andrés Henestrosa, Manuel Maples Arce, Xavier Villaurrutia, José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Fernando Benítez y Samuel Ramos.

Asimismo, en esta publicación se reproducirán, por primera ocasión, los decorados del Museo Diego Rivera Anahuacalli y los murales Escena de Mercado, ubicado en la residencia del director de cine Emilio El Indio Fernández.

También, el Espejo de la estrella, última obra mural realizada por el artista, en el terreno actualmente conocido como El Batán.

La muestra se exhibirá al público hasta el 16 de diciembre en el Museo del Palacio de Bellas Artes.