Manuel Zelaya pidió el domingo a las fuerzas armadas y a la policía de su país a que ``no repriman más al pueblo'', horas después que disturbios ocurridos en el aeropuerto de Tegucigalpa dejaron un muerto de bala mientras el depuesto presidente hondureño intentó infructuosamente aterrizar.
SAN SALVADOR.-``En nombre de Dios, soldados de la patria, policías, les pido, les suplico, les ordeno: no repriman más al pueblo hondureño'', dijo Zelaya durante una conferencia de prensa en esta ciudad. ``No apunten sus rifles contra sus propios hermanos''. ``Hoy se atrevieron ya a disparar ... ya una persona joven falleció víctima de los disparos de un criminal que usa la violencia de las armas para quitarle la vida a un compatriota'', señaló el mandatario al finalizar una maratónica jornada que lo vio despegar de Washington, sobrevolar el aeropuerto de Tegucigalpa, realizar una escala en Managua y llegar a San Salvador.

En esta ciudad se reunió con el secretario general de la OEA José Miguel Insulza, el presidente de la Asamblea General de la ONU Miguel D'Escotto, y los presidentes de El Salvador, Ecuador, Argentina y Paraguay, quienes también habían partido horas antes desde Washington para acompañarlo en su intento de recobrar el poder.

El presidente salvadoreño Mauricio Funes señaló que ``lo más importante es sentar un precedente y exigir que no podemos tolerar como presidentes democráticos que somos, que haya un rompimiento del orden constitucional en nuestros países''. D'Escotto dijo que ``el jueves a más tardar estaremos informando a todos los representantes de los 192 países miembros (de la ONU) sobre el desacato no solo al derecho internacuional sino que incluso a la voluntad de todas las naciones del mundo'', refiriéndose a la negativa de Micheletti a devolverle el poder a Zelaya.

El mandatario ecuatoriano Rafael Correa dijo a periodistas, antes de iniciar su regreso a Quito, que Zelaya pasará la noche del domingo en Managua. Sin embargo, ninguno de los dirigentes presentes en la conferencia de prensa especificó cuáles serán los próximos pasos a adoptar en los intentos por reponer a Zelaya en el poder.
Zelaya no pudo aterrizar en Tegucigalpa porque las tropas obstaculizaron la pista de aterrizaje con varios vehículos, así que la aeronave de matrícula venezolana que lo transportaba sobrevoló el terminal aéreo de Tocotín en dos ocasiones y luego alzó vuelo hacia Managua.
Adolfo Lionel Sevilla, ministro de Defensa del gobierno de Roberto Micheletti, explicó a la radio Cadena de Noticias de Tegucigalpa que ``dejar entrar a Zelaya causaría graves problemas al país, por eso se le impidió hacerlo. La policía tiene órdenes de capturarlo. Si hubiera aterrizado, ya estaría preso''. El gobierno de Micheletti había dicho que arrestaría a Zelaya por 18 cargos criminales, incluyendo traición a la patria, a pesar de la condena y aislamiento internacional al que ha sido sometido por derrocarlo.

Mientras Zelaya se aproximaba a Tegucigalpa, la policía reprimió a una multitud de manifestantes concentrada en los alrededores del aeropuerto de esta ciudad. Uno de los hombres que intentaba derribar una cerca resultó muerto de una balazo en la cabeza. Jefry Barahona, vocero de Cruz Roja, dijo a AP que el fallecido es``un menor de edad y murió de un disparo''. También señaló que ``hay una mujer de 42 años acuchillada y hemos atendido alrededor de 30 más por golpes, lesiones y afectadas por gases lacrimógenos''. El gobierno luego anunció la extensión del toque de queda desde las 6:30 de la tarde hasta las 5 de la mañana. Miles de seguidores del gobernante depuesto habían llegado al aeropuerto tras participar en una marcha de por lo menos un kilómetro de longitud. Karin Antunez, de 27 años, dijo entre lágrimas que ``nos sentimos asustados porque estos militares golpistas no permitieron que Mel regresara, pero no vamos a claudicar. Somos el pueblo, vamos a seguir marchando para que nuestro presidente regrese a casa.''
Zelaya realizó su travesía junto a D'Escoto, su secretario y su médico, la canciller hondureña Patricia Rodas, el ex embajador hondureño ante la OEA Carlos Sosa, dos periodistas y un guardaespaldas.
Micheletti también denunció en cadena de radio y televisión que ``Nicaragua está moviendo algunas tropas hacia la frontera'' de Honduras, por lo que pidió al presidente Daniel Ortega que ``por favor respete nuestra soberanía''.
Ortega calificó como ``totalmente falsa'' la afirmación de Micheletti.
``Esta no es más que una burda maniobra de los golpistas... para tratar de difundir ideas y desviar la atención de que el conflicto que está viviendo Honduras y los golpistas es con Nicaragua. No hay ningún conflicto con Nicaragua'', agregó en declaraciones transmitidas por el canal 4.
La OEA suspendió a Honduras de sus filas la madrugada del domingo, después de que fracasaron los esfuerzos del secretario general de la organización de gestionar en Tegucigalpa el viernes la restitución de Zelaya.
Micheletti ha dicho que no existió un golpe de estado sino una sucesión legal del poder que fue avalada por la Corte Suprema y el Congreso y renunció a la OEA.
Soldados expulsaron a Zelaya de Honduras hace una semana, después que el presidente se negara a acatar un fallo de la Corte Suprema que consideró ilegal sus planes de realizar un referendo sobre la conformación de una asamblea que pudiera modiciar la constitución. Luego, el congreso reemplazó a Zelaya con Roberto Micheletti.
La vicecanciller Martha Lorena Alvarado dijo que el presidente de la Corte Suprema de Honduras, Jorge Rivera, envió una misiva a la OEA en la que manifestó ``la disposición de conducir conversaciones de buena fe con una misión de representantes de estados miembros de la organización acompañados de representantes de la secretaría general''.
Las fuentes del gobierno estadounidense confirmaron que funcionarios del gobierno de facto han comunicado a la OEA que están interesados en iniciar un diálogo, lo cual interpretaron como una señal positiva.