La revista Forbes realizó el martes pasado la tercera edición de un foro en el cual se reconoce a las mujeres que impactan, con sus acciones y proyectos, el curso de nuestro país. Más allá de los importantes temas y reflexiones tratados en las mesas y presentaciones, rescato el esfuerzo de dar mayor visibilidad al tema de género. Lo hago así porque es un camino que vamos andando, y en el que queda mucho trecho que recorrer. Mucho. Debemos convertir el tema en algo consustancial a lo educativo, a la ética laboral, a la política pública, a la narrativa social, a todo ello y mucho más.

Una de las formas para avanzar es muy simple: solicitar información para poder tomar decisiones con conocimiento de causa y formular las debidas exigencias. Gracias a que preguntamos, sabemos que lo hecho hasta hoy en día aún no alcanza: la inclusión no ha sido suficiente, las brechas continúan amplias, y la violencia de género permanece en nuestros días.

Es cierto que, por ejemplo, en poco más de una década, hemos podido subir la representación de mujeres en la Cámara de Diputados de 22.6% en 2005, a 42% en 2016; que hay incremento en el número de solicitudes de información presentadas por mujeres; o, como lo hizo ver en enero Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), hemos podido arrancar el Sistema Nacional de Igualdad entre Hombres y Mujeres, "para seguir integrando las consideraciones de género al diseño, implementación y monitoreo de las políticas públicas", entre otras acciones.

No se trata de negar lo avanzado, pero gracias al derecho a saber podemos comprobar que la sociedad continúa necesitando paridad de oportunidades, sororidad, trascender el plano del "ver por una" y pasar al de "ver por todas".

Entre las tareas pendientes también está el trabajo de las instituciones públicas. A manera de ejemplo traigo a cuenta un recurso de revisión tratado recientemente en el Inai. Un particular solicitó a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), respecto de las estadísticas de defunción de mujeres en el periodo de 2015 a 2016: causas de feminicidios en Puebla, casos registrados y razones que provocan estos crímenes.

Sucede que datos de este tipo parecen naturales y básicos en un organismo como la CNDH. Y lo son. Luego del análisis, concluimos que la Comisión es competente para conocer de la información solicitada, toda vez que cuenta con unidades administrativas con atribuciones para dar atención al requerimiento, siendo éstas la Tercera y Cuarta Visitadurías Generales, así como la Secretaría Técnica del Consejo Consultivo. Las Visitadurías deben elaborar anualmente un diagnóstico sobre la situación de los derechos humanos en el sistema de reinserción social del país, el cual deberá tener como mínimo datos estadísticos sobre el número, causas y efectos de los homicidios, mientras que a la Secretaría Técnica del Consejo Consultivo, le corresponde fortalecer la cooperación y colaboración de la Comisión Nacional con los organismos locales, a fin de unificar criterios y realizar acciones conjuntas en pro de los derechos humanos. Así pues, revocamos la respuesta del organismo. El derecho de acceso a la información debe permitir, sin duda, estar mejor informadas para poder tomar mejores decisiones en temas tan sensibles para la sociedad como estos.

En suma, si queremos cambiar debemos crear condiciones para visibilizar a todas, al 52% de la población que representamos; fundamentalmente a través de la educación que tenemos en casa, de la formación integral que podamos ofrecer a nuestras niñas y niños, de la creación de oportunidades a las que podamos acceder por capacidad, y así crear verdaderamente un piso parejo para contribuir a lograr la igualdad de género no solo como un asunto de las mujeres, sino como uno que corresponde a todas y todos. De otra forma, así lo hemos visto, la situación de desventaja tenderá a permanecer igual.

Twitter: @XimenaPuente