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La pérdida del 30% del territorio que controla actualmente el crimen organizado, agravándose por la forma como actuaron los cárteles en las elecciones del 6 de junio

Alejandro Mayorkas, quien es secretario de Seguridad Territorial de Estados Unidos, visitará hoy México, con la afirmación de EU, de que la laxitud de Andrés Manuel López Obrador con los cárteles rebasa la condescendencia.

Aunado al problema de gobernabilidad que han alertado, esto es la pérdida del 30% del territorio que controla actualmente el crimen organizado, agravándose por la forma como actuaron los cárteles en las elecciones del 6 de junio.

Así lo menciona Raymundo Riva Palacio, en su columna publicada por Vanguardia, y agrega que las denuncias hechas por periodistas abundan sobre la operación de los cárteles, en especial el de Sinaloa, durante las elecciones.

Añade que en Sonora, que una de las facciones más violentas de ese cartel, Los Salazar, que llevaba meses amenazando a Alfonso Durazo, lo dejaron misteriosamente en paz y ganó las elecciones.

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En el Istmo de Tehuantepec, que ha estado bajo el control político del empresario Bogart Soto, a quien autoridades federales y estatales identifican como el jefe del cártel que opera en toda la región de Oaxaca y el sur de Guerrero, los municipios que domina ganaron candidatos de Morena.

Evidentemente no sólo el Cártel de Sinaloa y sus aliados se metieron en las elecciones. En Jalisco, donde la principal organización criminal es enemiga de los sinaloenses, el Cártel Jalisco Nueva Generación, no ganó Morena sino Movimiento Ciudadano, el partido al que pertenece el gobernador Enrique Alfaro. Esto puede ser visto igualmente como coincidencia, pero esa organización pudo operar como lo había hecho antes, comprando o amenazando a futuros alcaldes.

En otras partes del país, como en el sur del estado de México, donde opera La Familia Michoacana, apoyada por el Cártel Jalisco Nueva Generación, la inhibición que hizo con amenazas y privación de la libertad a candidatas y candidatos que competían contra Morena -el caso emblemático es el de Zudikey Rodríguez en Valle de Bravo, que tras secuestrarla no volvió a hacer campaña formal-, allanaron el camino para triunfos, si quiere llámese nuevamente coincidencia, de Morena.

Concluye Riva Palacio, que la forma en que AMLO está manejando la relación pasiva con los cárteles, ha permitido plantear la hipótesis de que pudiera estar pensando en una negociación en busca de una especie de reconciliación, como si se tratara de un movimiento armado. López Obrador nunca ha tratado a los cárteles de la droga como criminales, pero el comportamiento que tiene con ellos es como si obedecieran a una causa y no a un negocio.