Ilustración: Vanguardia/Alejandro Medina

Las principales fuerzas políticas del estado de Coahuila tienen ya definida la mayor parte de sus cuadros políticos que aparecerá en las boletas electorales de las elecciones del 1 de julio, cuando se elegirá al Presidente de la República, se renovará el Congreso Federal y a las 38 presidencias municipales de la entidad.

A sabiendas de que van a una de las justas electorales más competidas de la historia, con ciertas similitudes a la de 2006, que fue una lucha entre tres opciones, los partidos tradicionales y el emergente inserto en la arena política realizan un proceso minucioso de selección de personajes con la intensión de sumar sufragios lo más posible.

Seguramente las encuestas y sondeos sobre las preferencias en la intención del voto que siguen manteniendo al candidato de izquierda al frente, al de la alianza entre derecha e izquierda en segundo lugar y al candidato oficial, de centro, en el tercer sitio, han influido para que en cada entidad, en teoría, se haya o se esté designando a “los mejores”, desde el punto de vista y criterio de cada instituto político.

Y, como era de esperarse, los marginados de los partidos grandes se van en desbandadas por todo el territorio hacia el partido que hoy da cabida a políticos y líderes de todos sabores y colores.

En efecto, la cuestión es sumar, aunque durante el desarrollo del resto del proceso electoral las predicciones de incremento puedan resultar todo lo contrario.

Los principales abanderados presidenciales ya están definidos, como también, todo indica, los tres independientes que por primera vez aspirarán a la Presidencia de la República. Solo falta que el Instituto Nacional Electoral (INE) valide cada una de las candidaturas.

La reputación de cada uno de ellos es conocida, por lo que ahora próximamente, cuando se oficialicen todos los registros, habrá que estar atentos a las propuestas"

Lo mismo ocurre en el caso de las propuestas al Senado y a la Cámara de Diputados, en el que falta cumplir con el protocolo ante el INE, mientras que para el proceso local también están pendientes trámites ante el IEC y, “esperar los tiempos”.

En la localidad los partidos con sus alianzas o coaliciones han hecho uso de sus métodos, formas y tradiciones para seleccionar a sus propuestas, aunque aún les faltan algunas designaciones.

Como se consigna en el artículo de portada, los priistas y los panistas están prácticamente definidos, con todo y sus coaliciones y alianzas. Morena, que seguramente está esperando más refuerzos de quienes desertan de aquellas fuerzas, tiene pendiente cerrar la pinza para oficializar a sus candidatos, algunos ya bosquejados.

Los liderazgos y diversas propuestas del PRI, del PAN, de Morena y de la UDC que irán a las justas electorales, la federal y la local, habrán de abonar o descontar votos a José Antonio Meade, Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador. Las encuestas revelan que aquí, como en otras partes del país los candidatos independientes cosecharán pocos sufragios.

Muchos de las inminentes candidatas y candidatos en Coahuila a puestos de elección popular federal y local son ampliamente conocidos, han competido en varias justas, han ganado y perdido por sufragios o como plurinominales.

El electorado los conoce, les ha otorgado cargos en distritos locales o federales, en municipios, y, en el caso de Guillermo Anaya, lo evaluaron recientemente para la representación del ejecutivo estatal.

La reputación de cada uno de ellos el ciudadano también la conoce, por lo que ahora próximamente, cuando concluyan las precampañas y se oficialicen todos los registros habrá que estar atentos a las propuestas.

De la guerra sucia, ni que hablar, esa brota y brotará irremediablemente. El punto será la oferta política de cada individuo, fórmula o partido, y como siempre, la decisión será de cada quien.