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El secretario de Ecología y Medio Ambiente del estado confirmó a la televisora que en los últimos días apareció en el hotel Sirenis, en Tulum, un jaguar y una tortuga que incluso desovó en una playa frente al complejo

QUINTANA ROO.- La ausencia de actividad turística en destinos como Cancún y la Riviera Maya debido a la pandemia de coronavirus ha generado avistamientos de animales en peligro de extinción en zonas urbanas e incluso en los alrededores de hoteles de lujo.

De acuerdo con Noticieros Televisa, animales que rara vez se ven como cocodrilos, jaguares, una tortuga laúd, y hocofaisanes han aparecido en la zona, mostrando que Quintana Roo es más que grandes complejos turísticos.

El secretario de Ecología y Medio Ambiente del estado, Alfredo Arellano, confirmó a la televisora que en los últimos días apareció en el hotel Sirenis, ubicado en Tulum, un jaguar y una tortuga que incluso desovó en una playa frente al complejo.

“En promedio sólo tenemos anidación de una tortuga laúd por año en todo el estado y la temporada de anidación empieza hasta mayo, es algo totalmente atípico”, explicó Alfredo Arellano.

Este ejemplar tenía un largo de 2.15 metros y 1.40 de ancho, y depositó un total de 112 huevos en plena zona hotelera de Cancún, algo impensable en un día normal debido a la presencia de miles de personas día y noche en el lugar.

Las autoridades ambientales de Quintana Roo también reportan que un cocodrilo fue visto caminando nadando por los canales de la plaza La Isla, mientras que tres ejemplares de hocofaisán, un ave endémica de la zona y que está amenazada por la destrucción de su hábitat, aparecieron en el parque Kabah.

“Se dice que Yucatán es la tierra del faisán y el venado, y justamente esta especie de faisán es a la que se hace referencia. Solamente se encuentra aquí, en la península de Yucatán, no hay en ningún otro lugar”, dijo Alfredo Arellano.

Arellano aseguró que las medidas de distanciamiento y aislamiento social en Quintana Roo ha hecho que los animales salvajes se acerquen a zonas urbanas ante la poca presencia de personas, pues generalmente son tímidas y evitan el contacto con el hombre.

“Estas especies van perdiendo su hábitat en la medida que se urbanizan las ciudades y los espacios donde habitan se van quedando más pequeños”, remató el biólogo y funcionario local.