Fotos: Héctor García
La calle Hidalgo, en su tramo de Félix U. Gómez hasta Juárez, fue el escenario de la fiesta multicolor donde penachos, huaraches, sonajas y estandartes fueron los protagonistas

Las calles del Centro Histórico se convirtieron en un gran penacho multicolor. La imagen de un pequeño matachín de apenas un metro de altura y unos seis años de edad llama la atención de los espectadores. Le sigue un hombre viejo con sus canas saliendo del penacho y una decena más de danzantes, hombres y mujeres de diferentes edades. Da la apariencia que las gotas de sudor escurren con ritmo.

Sus pieles están curtidas por el sol. Las maracas en las manos se mueven de manera sincronizada con los pies: pie derecho, mano derecha; pie izquierdo, mano izquierda. Dos ocasiones seguidas por lado. En el fondo más de 90 tambores pulsan la tarde. Esto es Saltillo en su 442 aniversario.

Una noche antes, el Gran Silencio se encargó del ambiente en la Plaza de Armas. No hay celebración sin música. En un aniversario así es: las vibraciones del sonido deben de llegar hasta la dimensión de nuestros fundadores muertos para hacerlos escuchar la apoteosis de un año más de existencia.

Tradición. Los niños fueron los principales espectadores.
Tradición. Los niños fueron los principales espectadores.
Sensualidad. La mujer dijo presente en la Matlachinada.

Alrededor de las 17:00 horas el trayecto del templo del Santísimo Cristo del Ojo de Agua con rumbo a la Catedral de Santiago, fue cerrada a la circulación vial para danzar la tradicional Matlachinada con más de 100 grupos.   

Los huaraches, penachos y las sonajas de los danzantes provenientes de gran parte de las iglesias y parroquias de la ciudad e incluso de otras partes del Estado recordaron la historia de los indios tlaxcaltecas que poblaron San Esteban de la Nueva Tlaxcala en el año de 1591.

Niños, niñas, mujeres, hombres y personas de la tercera edad formaron parte de la colorida fiesta donde los tambores hicieron danzar a miles de personas.

Más de una vez se observó la imagen de la Virgen de Guadalupe bordada con lentejuelas, o a San Judas Tadeo plasmado en el pecho de un fiel seguidor que ahora danza agradeciendo sus milagros.

Los saltillenses y turistas llegaron hasta la calle de Hidalgo para aplaudir a quienes rescatan la tradición de sus ancestros.

La Matlachinada 2019 forma parte de los festejos de los 442 años de la fundación de Saltillo. El recorrido tuvo una duración de más de 2 horas, y fue organizado por el Instituto Municipal de Cultura y la Secretaría de Cultura del Estado.

Seis estados de la República enviaron representantes.

Entérese

114 grupos participaron en la Matlachinada.

2 mil 400 danzantes, quienes hicieron vibrar el corazón de Centro Histórico de Saltillo.

2 horas aproximadamente duró el espectáculo.

12 municipios de Coahuila enviaron representantes.

Participaron danzas de Zacatecas, Querétaro, Monterrey, San Luis Potosí, Tamaulipas, Durango.

Autoridad. El alcalde Manolo Jiménez y el párroco del Ojo de Agua encabezaron la fiesta.