El lunes pasado se realizó el “Foro Social: La crisis humanitaria en la coyuntura histórica de hoy”. El obispo Raúl Vera presidió estas denuncias en las que diversos especialistas y activistas analizaron y presentaron hechos sobre las graves situaciones que se viven en Coahuila y en el País.

Se expuso que el fracking es una tecnología mediante la cual se extrae el gas shale a miles de metros bajo tierra con el argumento de reducir las importaciones de gas de los Estados Unidos. El doctor Rodolfo Garza, especialista en el tema, explicó que la explotación de este gas ha generado una controversia entre dos visiones, por un lado los que sin importarles los daños a la salud y a los ecosistemas en general lo explotan para obtener exorbitantes beneficios; y por otra parte, quienes defienden a la humanidad y la vida natural. Es un método para el saqueo, la muerte y la contaminación que viola los derechos humanos especialmente el derecho al agua, a la salud y destruye los ecosistemas, sostuvo el ambientalista.

Coahuila ha sufrido intensamente la desaparición forzada, y a través del Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios se ha intentado todo al lado de las víctimas. Fundec ha sido un elemento mediante el cual se impulsaron una serie de iniciativas estatales para la generación de políticas púbicas de atención a familiares de desaparecidos, acudiendo a la ONU, la Open Society Justice Initiative, y otros organismos internacionales. El gobierno de Coahuila y el de Enrique Peña Nieto impusieron resistencias y alentaron la impunidad, de manera que el aumento de las desapariciones es exponencial, 40 mil en el ámbito nacional, reconoce el Gobierno federal actual. Justicia para las víctimas de la desaparición forzada.

En cuanto al derecho humano al agua y al saneamiento, en 2017 el relator designado por las Naciones Unidas para el tema, Léo Heller, dijo que este derecho no figuraba entre las prioridades del Gobierno federal por lo que “debe hacerse todo lo posible para oficializar los asentamientos irregulares y hacer llegar los servicios de agua y saneamiento a esas localidades”. Añadió que, la responsabilidad final del suministro de servicios de agua y saneamiento corresponde a los municipios y que la desconexión del servicio por incapacidad económica es una medida regresiva y una violación a este derecho (Gloria Tobón).

Por su parte, el colectivo “Sí a la Vida”, que surgió a causa del basurero tóxico, Cimari, instalado en el ejido la Noria de la Sabina de General Cepeda, expuso que en la lucha por sus territorios los pueblos campesinos han resistido un largo proceso de descampesinización de sus ejidos que sufren el éxodo de sus jóvenes y familias hacia las ciudades; forzándolos a dejar de ser centros de convivencia, arraigo familiar y producción, para convertirlos en simples consumidores. Los ejidatarios, la fauna y la flora sufren ya los estragos de los residuos tóxicos, por lo que piden solidaridad y que los legisladores los protejan con leyes agropecuarias que permitan recuperar el espíritu del artículo 27 Constitucional (Juan Gamboa).

Se analizó también la situación de la violencia en contra de las mujeres, flagelo que azota a las familias. En 2018 la Secretaria de Salud en Coahuila reportó mil personas afectadas por violencia familiar, entre las cuales 977 son del sexo femenino. Se denunció, “las mujeres vivimos con temor a ser agredidas al caminar por la calle pero también en casa, temor a ser levantadas en cualquier lugar y a cualquier hora; vivimos con indignación ante la petición de favores sexuales, de ser cosificadas o usadas” (Berenice de la Peña).

El padre Pedro Pantoja habló sobre la tragedia de las caravanas de migrantes que son un éxodo no de ahora, sino de hace 25 años, pueblos en movimiento que buscan desesperadamente refugio contra la violencia en sus países.

El sacerdote Fernando Liñán, coordinador de la Comisión Diocesana de Pastoral Social, concluyó el encuentro enfatizando que  el 2019 inicia en un contexto social caracterizado por la emergencia de muchos rostros concretos de pobreza, como son el hambre, la marginación y la exclusión; a todos estos se debe responder con una nueva visión de la vida y de la sociedad.

En verdad se trató de un coloquio que sigue marcando el compromiso con la transformación de la sociedad por un mundo más humano y fraterno.