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Casi todos podemos identificarnos con tales experiencias. ¿Quién no fue alguna vez rechazado para un empleo, una oportunidad o una relación? Los rechazos son comunes, pero eso no los hace más fáciles de superar.

Todo ser humano se enfrenta a rechazos. Sean estos grandes o pequeños, todos causan dolor, el cual a veces permanece por largo tiempo.

Por ejemplo, un hombre dedicó varias semanas a una propuesta para la compañía en la que trabaja. Investigó y elaboró lo que pensó que era una excelente idea. Trabajó muchísimas horas, día y noche, para ver que su propuesta estuviera bien estructurada. Tras días de ansiosa espera, se le informó que su plan había sido rechazado. ¿Qué debía hacer entonces?

De igual manera, una joven presentó múltiples solicitudes para estudios de postgrado, recibiendo apenas una carta de rechazo tras otra. ¿Y ahora qué?

O el caso de un adolescente que día tras día trata de hacer nuevos amigos pero no tiene éxito alguno.

Casi todos podemos identificarnos con tales experiencias. ¿Quién no fue alguna vez rechazado para un empleo, una oportunidad o una relación? Los rechazos son comunes, pero eso no los hace más fáciles de superar. A menudo resultan en abatimiento, enojo y hasta rencor. ¿Es acaso posible permanecer firme y positivo ante el rechazo?

Aunque no es fácil lograrlo, la respuesta es que debemos seguir adelante; seguir tratando. Quizá debamos reevaluar nuestras metas y hacer algunos ajustes. Tal vez tengamos que redefinir nuestro enfoque, aceptar buenos consejos, y pensar en lo que deseamos lograr de la vida. Si ampliamos nuestra perspectiva y no claudicamos, lo que hoy vemos como un rechazo quizá sea el comienzo de algo mejor para nosotros.

Consideremos este consejo, atribuido a Alexander Graham Bell, el inventor del teléfono: “Cuando una puerta se cierra, otra se abre, pero a menudo nos centramos tanto en la puerta cerrada que no vemos las que se nos abren.” El rechazo no tiene por qué ser permanente, sino que puede forjar en nosotros el deseo de aprender e inspirarnos a concebir ideas brillantes. Entonces, la próxima vez que nos rechacen, sigamos firmes y avanzando. Busquemos una puerta abierta que nos lleve en una dirección diferente y tal vez mejor.