Estilo. El profesor Miguel Ángel Sorroche habló sobre los estilos de edificación española en nuestro país. Fotos: Vanguardia/OMAR SAUCEDO
Con la intención de hacer un análisis de la construcción conventual española, el doctor Miguel Sorroche exploró durante el coloquio los cambios que sufrió al traerse a la Nueva España

La presentación abrió con una noticia relacionada al tema: El día miércoles 10 de octubre se publicó en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Coahuila el decreto de Protección Legal de la exhacienda de Santa María, en Ramos Arizpe, que protegerá tanto el complejo hacendario como el acueducto y el molino.

Este conjunto arquitectónico, que además alberga una amplia colección de piezas de arte colonial, estuvo desde hace mucho tiempo en abandono y en peligro de demolición, aunque sólo en la pasada década comenzaron los esfuerzos para su protección. 

Con esta nueva legislación no sólo se ha blindado al recinto ante cualquier intento por demolerlo, sino que también se podrán gestionar recursos para su rehabilitación y preservación.

Con los recientes terremotos en el sur del país, se mencionó que muchos de los monumentos de la Ruta de los Conventos, que son Patrimonio de la Humanidad, resultaron dañados, aunque se aclaró que esta arquitectura es rescatable.

Dicha ruta fue en parte el objeto de la conferencia impartida por el doctor Miguel Ángel Sorroche Cuerva agradeció a la Facultad de Arquitectura la invitación y la presencia de alumnos y maestros de la propia escuela.

El primer punto que expuso fueron las características militares que algunos edificios religiosos poseían en España previo a su incursión en América. 

Miguel Ángel Sorroche.
La presencia de los elementos militares en la arquitectura conventual, hay que aclarar que no es una adaptación a un ambiente hostil”.
Miguel Ángel Sorroche, profesor de la Universidad de Granada.

“La presencia de los elementos militares en la arquitectura conventual, sobre todo almenas, hay que aclarar que no es una adaptación a un ambiente hostil, en realidad ya hay toda una experiencia en Europa desde el siglo 11  donde encontrarmos edificios religiosos con características militares.

“En todo caso hay que preguntarnos si no estamos ante ese juego de la apariencia, muy frecuente en la arquitectura, cuya intención era mostrar una imagen, en este caso de la Iglesia, que querían reflejar el poder y la fuerza que tenían en España”, explicó el doctor.

Estos elementos son también producto de que los españoles provenían de un contexto de conflictos recientes con otros grupos, los musulmanes. Apenas en 1492 el periodo de guerras conocido como “reconquista” culminó con la toma de Granada y la expulsión o conversión de los mudéjares.

En algunos de estos casos se trata de elementos que sólo simbolizan el poder, pero en otros son completamente funcionales, como sucede con la Catedral de Ávila, cuya cabecera se convierte en un bastión de la propia muralla de la ciudad.

Sin embargo, los estilos y los formatos de construcción religiosa novohispanos fueron, como todos los aspectos de la colonia, producto de una mezcla de los españoles y lo prehispánico.

En cuestión de urbanismo, las ciudades de la Nueva España adaptaron la distribución de cuadrícula que los indígenas utilizaban para sus asentamientos, forma que es casi inexistente en los emplazamientos europeos.

Del mismo modo, al momento de buscar métodos para facilitar la conversión de los infieles, además de que se construyeron los nuevos templos y catedrales sobre los escombros de las construcciones indígenes, se tomaron elementos de éstas y se modificaron para ser parte de los complejos conventuales españoles.

Así sucedió con el concepto del templo al aire libre, la forma usual prehispánica en los centros ceremoniales, que se integró con los atrios de los conventos, los cuales adquirieron mayor importancia y tamaño. 

De esta forma se podían celebrar actos litúrgicos en espacios familiares que facilitaron la transición de los conversos.

Otro detalle mencionado fue, precisamente la carencia de detalles y de ornamentación en los templos del sur del país. La intención de esto era, de acuerdo con el doctor Sorroche, evitar que se perdiera la atención del indígena al entrar y que ésta se concentrara en el altar, el cual poseía un mayor nivel de decorado.

Esta carencia decorativa se extiende al mismo edificio. Es por esto que en México existen pocos ejemplos (usualmente catedrales) que hayan sido construidos con tres o más naves. Una columnata evitaría, del manera similar, capturar la atención del indígena en la cabecera.

“Yo creo que habría que celebrar la labor de aquella persona que haya tenido la inteligencia para adaptar la arquitectura española conventual a las necesidades de aquella época, las necesidades para la evangelización de los indígenas de la Nueva España”, finalizó el doctor.