El comunicado técnico difundido ayer por la Secretaría de Salud mostró un nuevo incremento en el número de casos confirmados de COVID-19 en México. (Fuente: SSA)
La pandemia avanza incontrolable en el mundo y los ejemplos de otros países deberían servirnos para no andar sobre sus mismos pasos. Por desgracia, todo hace indicar que estamos decididos a repetir los mismos errores cometidos por países como Italia que en este momento paga muy caro no haber actuado a tiempo

Mientras la pandemia de COVID-19 sigue creciendo incontrolable en el mundo, incluido por supuesto nuestro país, entre los mexicanos crece también la incertidumbre y, en buena parte de la población, la desesperación de no tener clara cuál es la estrategia del Gobierno Federal ante el fenómeno.

Hay razones para ello. La principal es la recepción permanente de noticias, de otros países del mundo, que parecen demostrar claramente que la adopción tardía de medidas cuesta muy caro.

Un reporte publicado este domingo por el New York Times evidencia el punto a partir del trágico ejemplo de Italia: 10 días de mensajes confusos e indecisión fueron la diferencia para que dicho país sea hoy el epicentro de la pandemia y tenga números peores que los de China.

La cifra de muertos en aquella nación es ya superior en 70 por ciento a la registrada en el gigante asiático, donde las autoridades ahora lidian con casos importados porque han contenido la transmisión comunitaria. Las medidas que ahora se toman en Italia no son ya de emergencia sino de desesperación.

Y mientras Italia se hunde en la peor crisis de su historia desde la Segunda Guerra Mundial, producto de los mensajes confusos y las malas decisiones que sus líderes políticos tomaron hace apenas unas semanas, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador parece decidido a seguir sus mismos pasos.

Desde Oaxaca, donde realizó una gira de trabajo el fin de semana anterior, el mandatario instó a la población a mantener su vida normal y contradijo la recomendación de permanecer en casa: “…no dejen de salir. Todavía estamos en la primera fase… yo les voy a decir cuándo no salgan”, dijo a través de un video difundido en redes sociales.

A contracorriente de esta postura, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, difundió ayer un video en el que invitó a lo contrario. “Ayúdennos ustedes. No salgan de casa”, aseguró la funcionaria quien es una de las personas más cercanas al Presidente.

En el frente técnico del Gobierno de la República, Ricardo Cortés Alcalá, director general de Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud, informó anoche que México está llegando al “punto de inflexión” en la diseminación del virus y eso significa que el número de casos crecerá exponencialmente.

La contradicción en los mensajes constituye un riesgo mayúsculo en este momento y un acto de grave irresponsabilidad por parte del Gobierno de la República mismo que puede significar, como en el caso italiano, toda la diferencia en el futuro que enfrentaremos en los días por venir.

Nadie quiere alimentar la psicosis ni generar alarma de forma innecesaria. Pero tampoco nadie quiere sufrir las consecuencias de contraer la enfermedad, contagiar a otras personas, lamentar la pérdida de un ser querido o, peor aún, pasar a formar parte de la estadística fatal de esta pandemia.

El liderazgo político de México está a prueba. Y al menos hasta este momento, no la está pasando.