El primer sábado de agosto, sin ningún otro anuncio que no fuera entre cortes a comerciales de la emisión del viernes anterior, Azteca transmitió el final de su última telenovela “Educando a Nina”.

Si bien fue de dos horas como los que transmite en su caso Televisa los domingos, la verdad es que de la forma en que se manejó fue como para no evidenciar el estrepitoso fracaso en el que se convirtió un producto en el que la televisora del Ajusco había apostado mucho, y en el que aunque la coahuilense Cynthia Rodríguez hizo todo lo posible en un doble papel de aplicar lo que había aprendido como actriz en seriales anteriores donde participó (“Las Malcriadas”) y fue refrescante ver al galán Antonio Gaona (“Eva la Trailera”; “Rosario Tijeras”) en otra faceta como actor de comedia y no de maloso o en narcoseries, precisamente el tono de comedia tan se les desbocó que llegó a dar pena ajena ver a primeros actores como Arturo Ríos, Marco Treviño o Julissa relegados al ridículo o la sobreactuación.

Lo más triste fue el caso de esta última, a quien dedicamos merecidamente toda una columna por haber sido una de las grandes divas del género cuando se anunció que iba  a volver a trabajar con su hijo también actor Alejandro Ibarra en este serial, décadas despues de haber interpretado también a su madre en “Agujetas de Color de Rosa”, de 1994, pero si usted me pregunta cómo terminó el personaje de la protagonista de clásicos de Televisa como “La Mentira” o “Colorina” lo hizo dando una lástima tremenda sentada sin un diálogo siquiera en lo que Nina se decidía si se casaba o no.

Pero lo más criticable de “Educando a Nina” sin lugar a dudas fue que en pleno siglo 21, con todos los avances que ha habido inclusive en Televisa dentro de seriales familiares que van de “Que Pobres tan Ricos” a la reciente “Mi Marido Tiene más Familia” en lo que se relaciona a la diversidad sexual dieron el peor ejemplo de progreso en cuanto al tema y los personajes homosexuales como los que interpretaron actores como Rodolfo Valdés, Osvaldo Zárate y otros más donde fueron en su mayoría estigmatizados como locas desenfrenadas que todo provocaban menos risas. Qué lamentable.

Y si hablamos de cosas qué lamentar, si el hecho de que “Educando a Nina” fuera la última producción que Azteca Uno presentaba en el horario estelar de su televisora, su mejor carta hasta el viernes que era la producción turca “Fuerza de Mujer” dejó de transmitir su primera temporada el viernes pasado para ceder el horario de todas ellas este próximo lunes por el reality de deportes extremos “Exatlón” que con anterioridad se reservaba para Azteca 7 en lo que anuncian la segunda temporada de la mencionada “Rosario Tijeras” a transmitirse en fechas próximas haciendo “cambalache” con aquella señal. Lo más irónico del caso es que todo esto ocurre pocos días después de que TV Azteca cumple 25 años de existir y en un momento cambiar el género con producciones como “Nada Personal” o “Mirada de Mujer”.

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