Cuando hablamos de experiencias en estricto sentido, nos referimos a circunstancias o acontecimientos vividos por una persona; dicho de esta manera puede compararse con algo cotidiano y sin mayor importancia. Sin embargo el valor que le da cada individuo a esta experiencia es lo que puede convertirla en algo realmente extraordinario.

De esta manera ubicándonos en el punto de vista de una marca, se vuelve cada vez mas importante el crear y desarrollar experiencias que brinden un valor agregado a sus consumidores. Estas experiencias son momentos únicos que brindan memorias positivas, emotivas, perdurables y que generan un gran impacto en los clientes que las consumen.

Al hablar del vino coahuilense hablamos de experiencias, de sensaciones y emociones que nos transportan al pasado, a la herencia española desarrollada por grandes agricultores mexicanos que ha mejorado día con día como los buenos vinos.

Les platico que esta semana tuve el privilegio de reunirme con un amante de la gastronomía coahuilense; platicar con él es saborear la vida desde una perspectiva de aromas y colores que sin duda hacen recordar el maravilloso placer de nuestra cultura culinaria. Me refiero a mi buen amigo el chef Guillermo G. González, mejor conocido como Willie. 

Me llamó la atención que al hablar de vino, comentó que es común olvidarnos que una botella de vino esta viva, sí viva; y como tal el manejo que le da la bodega, distribuidores o establecimientos de venta siempre influyen en el contenido, por esto se dice que nunca una botella sabrá exactamente igual a otra aunque sean de la misma marca, añada o terruño. Esto crea una experiencia en cada descorche; las sensaciones, los aromas y sabores son como las huellas dactilares, irrepetibles y únicas.

Si bien es cierto que el vino es la mejor terapia y mucho mas accesible que el mejor psicólogo que puedas encontrar, después de un día agotador siempre es recomendable relajarnos con un buen vino, y como la semana realmente estuvo pesada, decidí descorchar un gran vino coahuilense; un Rivero González Tinto 2013.

Este maravilloso tinto está elaborado a partir de una excelente combinación de Merlot, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc. Después de un proceso de envejecimiento de 24 meses en barrica, es un vino equilibrado, elegante y con gran carácter. 

No podría ser de diferente manera siendo hijo predilecto de los Rivero González, familia norestense echada pa delante, impulsora de una tradición regional que con arraigo en el valle de Parras, hacen de sus productos un reconocimiento a nuestra tierra que guarda una invaluable riqueza cultural. 

Hoy esta gran bodega se encuentra bajo la dirección de la única mujer impulsora del vino de norte. María Rivero ha convertido la casa Rivero en toda una experiencia al paladar, con un compromiso claro en calidad y amor por lo nuestro, bajo un esquema de unión y trabajo en familia, empleando talento local y generando un verdadero compromiso social de responsabilidad con el entorno. Lo que se refleja en cada botella que al abrirla te transporta a este maravilloso oasis escondido entre el desierto, sus montañas y su inigualable cielo estrellado. Parras Coahuila.

El lograr una experiencia sensorial no es casualidad, requiere del esfuerzo de muchas manos y del liderazgo y visión de una empresa comprometida con sus consumidores. Todo esto está detrás de cada producto mexicano que hoy más que nunca es importante consumir puesto que miles de familias dependen de ello, hay toda una gran cadena de valor detrás de cada botella y créanme que al comprar un vino coahuilense como los Rivero González están invirtiendo en tradición, experiencia, calidad y excelencia en buenos vinos. 

Winefest MX recomienda:

La Terrazza Romana. Dicen que en Italia las cosas bien hechas se hacen a mano, y sin duda este restaurante de tradición familiar fundado hace mas de 26 años, ha logrado por generaciones crear toda una experiencia de buen comer en nuestra ciudad. Con una extensa carta de vinos italianos, mexicanos y desde luego coahuilenses Fabio Gentiloni ha logrado ser punto de referencia en los paladares regionales que gustan de un lugar con un concepto claro de buen servicio y excelente sabor.

Rivero González Tinto 2013. Con un color rubí intenso, es un vino con notas aromáticas a frutos negros maduros y especias como pimienta, vainilla y canela.

Es un vino elegante y con cuerpo. Ideal para acompañar carnes rojas, quesos de sabor intenso y en general va bien con la cocina tradicional mexicana como el asado, mole y guisos como cortadillo, chicharrón de puerco, entre otros. Se recomienda servir a temperatura media entre los 16 – 18 grados centígrados lo que potencializa su retrogusto y brinda una exquisita experiencia en boca.