ESTIMADA ANA:
 Me animo a escribirle porque gran parte de mis miedos los escribí en cartas anteriores, las cuales mandé.

El tema es porque al fin me divorcié y lejos de ser una experiencia traumática, ha sido un alivio a mi corazón y mi alma. Sé que aún falta tiempo y heridas qué sanar, pero he aprendido que es mejor estar en paz, que empezar a odiar a alguien.

 Mi ex y yo tratamos de estar unidos en comunicación por los hijos y aplico el tema de no hablar mal delante de ellos. Si él me necesita lo apoyo siempre y cuando no sea íntimo el trato, y el me ha apoyado igual.

 Esto no ha sido fácil, primero tuve que reconocer que estábamos mal, que los dos nos equivocamos y que al final no hay culpables, solo consecuencias de los actos de ambos. Me aferré a una idea y a pesar de él oponerse y sufrir un calvario por esta liberación, al fin podemos estar en paz.

 Lo sé, aún falta mucho para seguir sanando pero el tiempo me enseñó que hay cosas que no le podemos dejar al destino, tomemos decisiones aunque duelan, tal vez después de la tormenta venga la calma.

 Gracias por leer mi historia y ojalá le sirva a alguien que esté en mi misma situación, gracias por todo, atentamente, 

Delia.
 
ESTIMADA DELIA:
 No me queda más que felicitarte por dejar atrás tus miedos e inseguridades y comenzar a pensar en tu propio bienestar, en sentirte fuerte y capaz de salir adelante.

 Reconocer que ambos se equivocaron solo habla de madurez personal, de inteligencia emocional y sobre todo, fuerza espiritual que te lleva a pensar que vida solo hay una y que ser felices es lo que debe de importar.

 Y es que la vida es tan efímera, que no vale la pena perder el tiempo en cosas sin importancia. Siendo tan sencillo amar, sonreír, perdonar, disfrutar la vida al lado de los seres queridos…

 Deseo que el tiempo ayude a seguir sanando todas esas heridas que aún no cierran, que todas esas experiencias que ahora estás viviendo, te permitan valorar lo que tienes a tu alrededor, pero sobre todo, valorarte a ti misma, como mujer y ser humano que se equivoca, crece y ama. Gracias a ti por la confianza, un enorme abrazo.
 
Por último, te dejo algunas frases, espero te gusten:
 
-aprendí… que un tropezón no es una caída
-Aprendí… que todo en la vida regresa
-Aprendí… que no hay mal que por bien no venga
-Aprendí… que con voluntad y esfuerzo todo resulta más fácil
-Aprendí… que lo más valioso de la vida es la familia y los verdaderos amigos
-Aprendí… que no se llora a quien no te valora
-Aprendí… que por más tropezó, caída, obstáculo o barrera que se interponga en mi camino, el objetivo es levantar siempre la cabeza y salir adelante.