La presencia del grupo de odio supremacista Ku Klux Klan en el cine se remonta prácticamente a sus orígenes desde que hizo acto de presencia en “El nacimiento de una nación” (D.W. Griffith, 1915).

Si bien en aquella épica del cine silente el también denominado “Klan” surgido desde la segunda mitad del siglo XVIII en el contexto de la Guerra Civil norteamericana tuvo una representación sorpresivamente heroica y “positiva” dentro de su trama, para finales del mismo siglo XX tuvo que tomar la estafeta un cineasta británico como Alan Parker (“Expreso de Medianoche”; “Alas de Libertad”) para presentarla como la deleznable agrupación supremacista que es al llevar a la ficción un relato basado en la realidad del asesinato de tres activistas de derechos civiles en el Mississippi de los años 60 y la investigación que detonan por parte del F.B.I. en la multinominada a siete Oscares a lo mejor en cine de 1988 “Mississippi en llamas” (“Mississippi Burning”).

Justo treinta años después del estreno de este filme en pantallas de México, el fin de semana pasado llegó finalmente a Saltillo otra película que gira también alrededor de esta asociación que en tiempos de Trump a recuperado por desgracia mucho del terreno de había perdido en la más reciente obra fílmica del cineasta norteamericano Spike Lee (“Haz lo Correcto”; “Malcolm X”) y la cual hace un par de semanas obtuvo por su cuenta la nominación al Oscar en seis importantes categorías como la de Mejor Película; Mejor Director y Mejor Guion Adaptado, entre otras más: “El infiltrado del KKKlan” (“BlackKklansman”).

Basada en otra historia real que en su caso ubicada en Colorado Springs a mediados de la década de los 70, “El infiltrado del kKlan” nos cuenta la historia de Ron Stallworth (John David Washington), un joven afroamericano que a la par de convertirse en el primer detective de color de color en esta ciudad del estado de Colorado se propone comprobar su valía en este oficio al conseguir vía telefónica infiltrarse en la cédula local del Ku Klux Klan. Debido a que por su color de piel obviamente dicha empresa no solo es riesgosa para el cuerpo policiaco sino para su integridad física, Ron pide el apoyo a su compañero judío Flip Zimmerman (Adam Driver) para ser quien se haga pasar como el supremacista que contacta al grupo pero no por ello haciendo más fácil la consigna de sacar a relucir sus actividades clandestinas.

Como mencionamos al inicio de este comentario, en la época de “fake news” y racismo empoderado que ha propiciado la presidencia de Donald Trump no podía haber mejor momento para llevar a la pantalla esta historia que por lo mismo Lee cierra de manera brillante con un montaje que incluye los disturbios raciales de Charlottsville, Virginia, que tuvieron lugar justo en el momento de edición del filme y no por nada le dio a su editor Barry Alexander Brown

“El infiltrado del kKklan” viene precedida de haber ganado en la edición del Festival de Cannes el Gran Premio del Jurado es muy probable le dé a ganar a Lee su primer Oscar, si no como Mejor Director porque la tiene muy difícil frente a nuestro compatriota Alfonso Cuarón por su gran logro “Roma” es más viable por Mejor Guion Adaptado que la Academia le debe desde “Haz lo Correcto”, de 1989.

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