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El más reciente libro de Cristina Rivera Garza es, además de un homenaje a la vida de su hermana, una búsqueda de justicia para un feminicidio que lleva más de 30 años impune

Hace una semana la compañía Tasajillo Teatro sacó a relucir el contexto machista del corrido de Rosita Alvirez y la leyenda de La Delgadina, dos obras del popular saltillense, en su obra de teatro “Sentadas en la penumbra de la banca del parque”.

Hace un año, el 9 de marzo, todas las mujeres vivas de México desaparecieron por toda una jornada, en un ejercicio de reflexión ante la violencia sistemática que viven y un día antes, esas mismas mujeres, contadas por millones, se movilizaron por todo el territorio nacional a favor de su libertad y sus derechos.

Hace ya casi 31 años, el 16 de julio de 1990, Liliana Rivera Garza fue asesinada por su ex-pareja, Ángel González Ramos, víctima de feminicidio como muchas antes y después de ella y hoy, con el crimen aún impune, tanto en homenaje a su vida como para exigir que se haga justicia, su hermana mayor, la escritora Cristina Rivera Garza, publica el libro “El invencible verano de Liliana” (Penguin Random House, 2021).

En entrevista con VANGUARDIA la autora comentó que si no abordó antes esta situación desde las letras fue porque aún no se daban las circunstancias para hacerlo. Pero ahora, aunque la impunidad prevalece, ya hay más herramientas, más palabras, para enfrentar lo que sigue sucediendo y lo que ocurrió en ese momento.

“Mis padres y yo hemos llevado un duelo muy privado. A lo largo de estos años me asustó mucho pensar que cuando nosotros no estemos aquí, mis padres o yo, pensé que pocos iban a recordar la existencia de Liliana”, expresó, “cuando empecé a buscar el expediente una burócrata del Ministerio Público me dijo una frase que está en el libro y que fue muy fuerte para mí, y es que los expedientes no viven para siempre, de que también se trituran, se deshacen de ellos. Eso me asustó porque eso querría decir que no iba a quedar traza alguna, institucional, de la vida y de la muerte de mi hermana, del asesinato de mi hermana”.

El primer capítulo de la novela, como ella misma lo explicó, es una introducción a lo que muchas familias de víctimas de feminicidio han experimentado. En 2019, la escritora, acompañada por una amiga, vivió una odisea urbana entre diversas oficinas gubernamentales en busca del expediente del caso de su hermana.

El trajín, el fastidio, la esperanza y las reflexiones sobre la situación de las mujeres en el país abren paso a las siguientes propuestas del libro, en las que ahonda sobre la vida de Liliana a partir de textos y pertenencias que dejó, objetos personales que se mantuvieron intactos, pero olvidados, y con los que ahora nos muestra quién fue. A estas memorias personales se suman las de otros que la conocieron en vida, todo esto a través de un dispositivo que llama “escrituras comunalistas”, que “buscan honrar y reconocer las escrituras y experiencias de otros en sus mismos procesos”.

“Yo había intentado escribir este libro varias veces, antes, creo que es el libro que había querido escribir todos estos años y había fallado todas las veces. Creo que la gran diferencia ahora es que conforme los distintos feminismos han puesto no solo en la mesa de la discusión pública varias cuestiones de violencia de género, también han ido creando, constantemente, meticulosamente, un lenguaje que nos permite identificar con precisión y claridad las múltiples formas de violencia de género que enfrentan las mujeres”, explicó.

La existencia de este lenguaje y el poder eliminar toda romantización de expresiones que antes se referían a un hecho similar —“no es crimen pasional, es feminicidio, no es piropo, es acoso callejero”, ejemplificó— es uno de los cambios que destacó con respecto al contexto social de hace 30 años.

“Creo que conforme vayamos hablando las cosas por su nombre vamos a poder proteger mejor, armar mejor, a las generaciones futuras”, mencionó.

Y en referencia a las palabras aseguró que la capacidad de poder articular lo que sucedió y de lidiar con su duelo a través del lenguaje cambió su relación con lo sucedido.

“Cuando se puede contar historias que no vuelven al violentar a la víctima, que no exonera al feminicida, cuando podemos hacer eso hay un proceso de rabia, un proceso de articulación interna y externa, de tender lazos de solidaridad y de sororidad con otros. Yo creo que eso es fundamental”, compartió, “yo fui escribiendo esta historia con los escritos de mi hermana, con los amigos de mi hermana, que fuimos localizando mi marido y yo. Se convirtió en un detective privado amateur; y con base en las agendas que encontramos en las cajas de pertenencias de mi hermana nos dimos a la tarea de buscar a sus amigos más cercanos […] Es un libro que desde dentro se hace con otros y creo que ahí radica su fuerza, en poder orgánicamente entrelazarse con los que vivieron cerca de mi hermana, la amaron, la quisieron, con los que también fueron afectados por esta injusticia […] Estoy tratando de uno usar la palabra sanación porque creo que esta no llega hasta que no se haga justicia y creo que hasta entonces en mi caso no puedo hablar de un alivio o una sanación”.

“El invencible verano de Liliana” también es un libro activista, no solo por la exigencia de justicia que hace desde el texto, sino también por la campaña que se lanza desde su publicación y con el apoyo de Penguin Random House, a través del correo elinvencibleveranodeliliana@gmail.com están recabando cualquier información que haya al respecto del feminicida Ángel González Ramos. Al día de hoy ya han surgido más denuncias de violencia de género en su contra.

“Hay muchos feminicidas sueltos pero hay uno que le compete a este caso, está ahí porque me gustaría porque la gente que lo conoce, que lo ha conocido, que lo ha visto, nos pudiera decir algo […] Y mientras tanto en la editorial también hemos preparado una playlist con las canciones favoritas de Liliana, se mencionan en el libro, parece una lista de hits de los 90’s. Hemos creado también una página de Facebook con su nombre, Liliana Rivera Garza, donde vamos a poner ahí lo que vaya saliendo; me han llegado incluso fotografías que no conocía. Queremos hacer una especie de archivo que vaya generando este libro. Y en ese sentido es un libro multimedia, que se va a convertir en otras maneras de ligarnos, de conectarnos, en algo que creo que nos preocupa a todos, que es la justicia”, concluyó.