La noticia se esparció como reguero de pólvora: el argentino Juan Antonio Pizzi fue contratado para dirigir a la Selección Chilena. ¡Órale! Luego de una serie de rumores que colocaban al consorte de la liendre como timonel andino, se quedó “empiojando” a los Xolos de Tijuana. 

Me parece que Pizzi no tiene el palmarés como para hacerse cargo de una Selección Nacional, mucho menos de la que ostenta el título de campeona de América. La explicación radica quizá en que la Federación Chilena estaba abrumada económicamente hablando. Cuando el flamante dirigente Arturo Salah se enteró la millonada que ganaba Jorge Sampaoli como DT de La Roja, casi le da un infarto. El problema fue que se filtró a la prensa, se dio a conocer la luz pública provocando la molestia, y a la larga, la salida del timonel argentino. Fue esa la manera en que terminaron decantándose por Pizzi. “A río revuelto, ganancia de pescadores”. 

No están ustedes para saberlo, pero cuando este servidor de ustedes tuvo la dicha de debutar como silbante en la Primera División del futbol mexicano, en un Toluca vs. Monterrey, Juan Antonio Pizzi jugaba para los Choriceros del Toluca. ¡Una ladilla humana! Me hizo la vida de cuadritos, pero yo sereno, soporte la embestida. Sin embargo, no soy rencoroso, desde aquí le deseo todo género de éxitos en la esta nueva empresa. 

Pero lo mejor y lo que me llena de júbilo es que “mi colega” Luis Fernando Tena ha sido contratado por los Panzas Verdes del León para llenar el hueco que deja vacante el ahora seleccionador chileno. ¡Enhorabuena! 
Se trata de uno de los mejores directores técnicos del balompié nacional, quien además cuenta entre sus logros el haber obtenido la medalla de oro para los nuestros, al subir al pódium en primer lugar durante los Juegos Olímpicos de Londres 2012, venciendo nada más y nada menos que a Brasil. 

Ustedes se preguntarán, estimados lectores de El Gran Diario de México, ¿por qué me refiero al ‘Flaco’ (Luis F. Tena) como mi colega? Tampoco están ustedes para saberlo, pero el ahora timonel de La Fiera y yo nos conocimos hace algunos ayeres en la Facultad de Medicina Veterinaria de la UNAM, en donde ambos cursábamos la licenciatura, es decir, somos compañeros de generación. Con todo el afecto y admiración que le profeso, también le deseo todo género de éxitos, le mando un abrazo de gol, con la seguridad de que allá, “en donde la vida no vale nada”, seguirá cosechando blasones y demostrando que es... el mejor técnico del futbol mexicano. 

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