ilustración: Esmirna Barrera
Los priistas esperan que quien mantenga con vida a su partido venga desde la remota península de Yucatán; el Presidente López Obrador hoy hace acto de presencia en Coahuila

En una acción desesperada por sacar al buey de la barraca, el Partido Revolucionario Institucional, tercera fuerza electoral de México desde el 1 de julio de 2018, hoy llevará a cabo la elección de su dirigencia nacional en un proceso interno del que no se esperan sorpresas.

Al mejor estilo priista, los comicios de este domingo, salvo un poco probable cambio en la dirección del viento electoral, la mayoría de las boletas estarán cruzadas sobre los nombres de  Alejandro Moreno, “Alito”, y Alma Carolina Viggiano, como presidente y secretaria general del CEN el PRI, respectivamente.

Anótelo como curiosidad, pero la contendiente de “Alito” -gobernador con licencia de Campeche- para ocupar la presidencia tricolor, es Ivonne Ortega, ex gobernadora de Yucatán; es decir, los priistas esperan rescatar a su partido de la mano de algún ex mandatario del sureste, un líder proveniente de la otrora “hermana república de Yucatán”, la zona más alejada (¿menos “contaminada?”) del centro del País.   

Partido hegemónico durante el siglo 20, el bocabajeado PRI hoy va a sus urnas en medio de señalamientos de presuntas irregularidades. “Alito” cuenta con el apoyo de la estructura del partido y la mayoría de los gobernadores. De su lado, Ivonne Ortega, con un discurso más autocrítico, casi rupturista, urge a su partido a tomar distancia de los escándalos de corrupción que tiene a varios de sus militantes más prominentes en la cárcel.

Este domingo, por lo pronto, el primer reto del partido que todavía dirige Claudia Ruiz Massieu es que unos 6.7 millones de militantes de todo el País, salgan de sus casas y voten. Con todo, ya se sabe que 236 localidades no tendrán urnas por que no tienen ni siquiera diez afiliados.

En Coahuila, uno de los estados con mayor raigambre priista, están empadronados más de 326 mil miembros, después de que en enero pasado sólo tenía 88 mil. El priismo coahuilense, no obstante, irá a sufragar en medio de un factor desconocido hasta la semana anterior: la presencia del presidente Andrés Manuel López Obrador en el municipio de Ramos Arizpe, durante una gira de trabajo.

¿Qué efectos tendrá en la militancia del PRI la presencia en estas tierras del líder moral de Morena? ¿Se movilizarán funcionarios municipales y estatales que militan en el PRI para cumplir con su partido o, como anfitriones del tabasqueño, participarán en los actos públicos y privados de su gira?

Parece que Coahuila experimentará su propia extraña versión del “Sueño de una tarde de domingo en la Alameda Central”, como el mural que pintó Diego Rivera hace 70 años.