No hace mucho tiempo, Dario Benedeto romperredes azulcrema, al “calor” de la eliminación sufrida la pasada Liguilla a manos (mejor dicho a “garras”) de los Pumas de la UNAM, se tomó el atrevimiento de escribir en redes sociales: “Vergüenza dan, fracturan a un jugador y ni amarilla le sacan ¡Cagones!”, corría un 7 de diciembre, bien presente tengo yo. Unos meses antes, en septiembre, fue Osvaldito Martínez quien luego de sufrir una derrota frente a Tigres, calificó el trabajo del silbante César Arturo Ramos de “ratonero”. 

En el mes de agosto, los futbolistas del Pachuca imitaron sonidos de un simio, burlándose de la apariencia del cuarto oficial, Adalid Maganda. Llama poderosamente mi atención que en las tres situaciones anteriormente citadas, los árbitros hayan hecho mutis y todo quedó cubierto por el manto de la impunidad y el olvido. Pero ahora, cuando su “gurú” fue agredido por Kuri Grajales, pusieron el grito en el cielo y hasta salieron a la cancha a realizar los ejercicios precompetitivos enfundados en una playera en donde se podía leer “seguridad y respeto”. Sin mencionar que utilizaron un moño blanco en la manga derecha como una muda muestra de protesta contra la violencia y de apoyo a su mentor. 

Lo más grave de todo esto fue que, cuando Adalid Maganda recibió los insultos racistas, fue el mismísimo doctor quien se aventó la puntada de afirmar “se trató de una broma de vestidor” ¿Si chucha? ¿Bromas? ¿Qué le parecería ahora al hábil galeno que alguien, sin empacho alguno, dijera que el incidente en el Luis “Pirata” Fuente “se trató de una broma de palco”? 

En el Pumas vs. América, Darwin Quintero sujetó por el cuello a Jorge Isaac Rojas, mientras Paul Aguilar lo jaloneó del brazo y nada ocurrió. En la fecha 13, durante el Toluca vs. Querétaro, Alfredo Talavera también jaloneó al mismo Jorge Isaac, casi se lo lleva puesto, para que todo quedara en una simple amarilla. 

En la final América vs. León del 2013, al saberse expulsado el “Maza” Rodríguez le aventó el balón en el pecho al silbante Roberto García Orozco y nada pasó. 

En un futbol sin memoria: de la sanción de Fassi que quedó sólo en 4 meses gracias a la intervención del homónimo de ‘Palillo’ y que ni siquiera cumplió cabalmente. De la agresión de Sambueza a Rafa Medina, de cuando el ‘Piojo’ le gritó mil veces “payaso” a ‘Chiquimarco’, luego hablamos. Qué pasó mis cuates. ¿No que muy dignos? Sin duda alguna reciben… el trato que se merecen. 

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