Este domingo 7 de octubre se celebrará la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, en donde el candidato puntero es el diputado de derecha Jair Bolsonaro, que compite bajo las siglas de un pequeño partido llamado Partido Social Liberal. Ya que las últimas encuestas le otorgan entre el 32 y el 38 por ciento de los votos. Pero a pesar de que es previsible su triunfo en la primera vuelta, se puede anticipar que habrá una segunda vuelta en donde no la tendrá fácil.

Jair Bolsonaro ha logrado encabezar las encuestas desde hace varios meses utilizando un discurso reaccionario, en donde promete mano dura contra la delincuencia, una política a favor del uso de armas por los ciudadanos, castigos a los criminales que llegan hasta la castración, entre muchas otras propuestas de corte populista de derecha, que escandalizan a muchos, pero entusiasman a un importante porcentaje de brasileños.

Planteado de otra forma, hay muchos brasileños que ven en Bolsonaro una opción de cambio, pero hay otros a los que les aterroriza la posibilidad de que alguien a quien consideran racista, machista, pro milicia y autoritario llegue al poder. Lo cual podría propiciar un voto en masa a favor del candidato que contienda contra él en la segunda vuelta.

Las propias encuestas indican de forma clara que el segundo lugar en la contienda pertenece a Fernando Haddad, exalcalde de Sao Paulo, del Partido de los Trabajadores, que accedió a la candidatura en sustitución del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, cuando este quedó inhabilitado para competir.

Haddad enfrenta algunos negativos, ya que un sector del electorado no confía en él debido a que lo asocian con los casos de corrupción de Lula da Silva y Dilma Rousseff, sin embargo, es muy probable que algunos votos de la derecha moderada prefieran a un mesurado Haddad, que a un personaje extremo como Bolsonaro.

Las encuestas recientes que se han levantado sobre la segunda vuelta muestran un escenario muy cerrado, de hecho Datafolha que es la encuestadora de más renombre en Brasil da un empate para ambos con el 41%, dos encuestas más le dan el triunfo a Haddad y otras dos se lo dan a Bolsonaro, todas ellas por un margen menor al 3%, es decir, estamos frente a un franco escenario de empate técnico, donde no ganará el favorito, sino el menos odiado de los dos.

Dicho lo anterior de otra forma, las declaraciones incendiarias que le han permitido a Jair Bolsonaro crecer en la intención de voto en los últimos meses, podrían empezar a jugar en su contra para la segunda vuelta y propiciar el regreso al poder del Partido de los Trabajadores.

Sin embargo, es pronto para predecir los resultados, ya que los sondeos están tan cerrados que cualquier pequeño escándalo puede alterar de forma definitiva los resultados y darle el triunfo a cualquiera de ellos, por lo que habrá que seguir muy de cerca las elecciones presidenciales en Brasil, que todo parece indicar que se resolverán el 28 de octubre cuando se celebre la segunda vuelta. 

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