De las 94.7 millones de cuentas bancarias que se tenían en México a marzo del 2018, 50.5% eran de mujeres

México es un ejemplo de que la recopilación de información puede servir para el diseño de políticas a favor de las mujeres y aunque esto ha funcionado para tener mayores índices de inclusión financiera (acceso, uso y calidad de los servicios financieros) de este género, todavía hay barreras que enfrenta para acceder al sistema financiero formal.

De acuerdo con Gabriela Andrade, especialista líder en la división de Conectividad, Mercados y Finanzas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la recopilación de información de inclusión financiera ha permitido a México utilizar datos de género para dar forma a políticas públicas; sin embargo, la falta de garantías es la principal barrera para incluirlas al sistema financiero formal.

“Un obstáculo que siguen enfrentando las mujeres en México es la falta de colateral (garantías)”, explicó Andrade y añadió que, de acuerdo con datos del 2018 de la demanda de servicios financieros en el país, hay una brecha de más de 20 puntos porcentuales en la propiedad de activos a favor de los hombres.

Según Andrade, una herramienta para combatir este problema es el desarrollo de soluciones de tecnología financiera (fintech) mediante el uso de inteligencia artificial, datos alternativos y algoritmos predictivos como substitutos de garantías tradicionales para calificar los préstamos.

De acuerdo con un estudio del BID y la aceleradora Finnovista, las fintech en América Latina han tenido una atención especial a las mujeres debido a la composición de su estructura, donde al menos en 35% de las 1,166 startups de tecnología financiera del área existe una mujer en su equipo fundador, cuando este porcentaje a nivel mundial es de 7 por ciento.

En un blog dentro de la página del organismo, Andrade resaltó que México es un ejemplo mundial de que la información recopilada, vía la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, puede dar forma a políticas públicas con claros beneficios hacia la mujer, pues a nivel de América Latina esto es un desafío dentro del sector financiero.

“La proporción de adultos en México con acceso a al menos un producto financiero formal (por ejemplo, ahorros, crédito, seguro o fondo de jubilación) aumentó más para las mujeres (de 52% a 65%) que para los hombres (que fue de 61% a 72%) entre el 2012, cuando estos datos comenzaron a ser recogidos, y el 2018”, apuntó Andrade.

Asimismo, acotó que de las 94.7 millones de cuentas bancarias que se tenían en México a marzo del 2018, 50.5% eran de mujeres, además de que constituyen la mayoría de clientes de los bancos de desarrollo, con 81% de todas las cuentas.

La representante del BID añadió que también las mujeres tienen amplia presencia en bancos comerciales ubicados en los estados con ingresos per cápita más bajo, por ejemplo, son propietarias de 53% de las cuentas en Tlaxcala y Oaxaca, mientras que los hombres tienen mucho más peso en entidades financieras con presencia en entidades con ingresos más altos.

“Estos números provienen de los datos de la oferta desagregados por sexo proporcionados directamente por los bancos y otros proveedores del sector financiero a través de registros administrativos”, precisó.

Andrade explicó que la recopilación de información por el lado de la demanda, ha mostrado el panorama de los retos que enfrenta el país para la inclusión financiera de la mujer y ha impulsado políticas para atacarlos

“Por ejemplo, una brecha de género documentada en los ahorros para la jubilación (sólo 33% de las mujeres en comparación con 50% de los hombres indicaron tener ahorros para la jubilación en el 2015) motivó a los programas gubernamentales a promover los ahorros para la jubilación, incluida la formalización de trabajadores domésticos (en su mayoría mujeres), proporcionándoles prestaciones de pensión y seguro”, detalló.

 

El ejemplo

La representante del BID indicó que, aunque parezca obvio, muchos países deberían de contar con datos de inclusión financiera que estén desagregados por sexo, como se hace en México, que es uno de los pocos países donde esto se realiza.

“México es uno de los pocos países en el mundo donde las instituciones financieras supervisadas deben reportar datos desagregados por sexo al regulador”, añadió.

Según Andrade, México ha utilizado la legislación, su liderazgo regulatorio, colaboración interinstitucional y los datos como motores de cambio, lo que ha generado elementos para la elaboración de políticas públicas por su sólida capacidad estadística.

“México está demostrando que cuando datos del sector financiero desagradados por sexo hacen visibles a las mujeres, esos datos fortalecen el sector financiero del país y mejoran la vida de las mujeres”, acotó.

De acuerdo con el Global Findex del Banco Mundial, poco más de tres de cada 10 mujeres mayores de 15 años en México cuentan con una cuenta bancaria, cuando en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) este indicador es de más de nueve de cada 10 mujeres.