Acertada la idea de legislar para que las bolsas de plástico para la basura dejen de ser utilizadas en Coahuila, como ya es práctica común en otras ciudades. El consumismo llegó para asentarse con gran ferocidad en el mundo. Tendría que llegar, como ya está ocurriendo, la resaca: ¿qué estábamos haciendo con tanto desperdicio? Pasaron décadas antes de darnos cuenta de que lo que estábamos haciendo afectaba seriamente al medio ambiente. En los años setenta, cuando niña, me preguntaba al ver los contenidos en el libro de Ciencias Naturales que el detergente es un contaminante altamente peligroso y que los derivados del petróleo también lo eran, entonces ¿qué esperábamos para detener lo que desde antes y entonces se veía venir como una catástrofe?

El tiempo nos alcanzó, y a más de 30 años las respuestas empiezan a darse y repetirse con insistencia: vamos a dejar de utilizar popotes, vamos a dejar de utilizar las bolsas que están contaminando los océanos, utilizaremos materiales amigables con el ambiente.

Totalmente de acuerdo. Pero, ¿no estamos marginando gran parte de la realidad? ¿Estamos empujando lo suficiente para que las instancias encargadas legislen en materia ambiental en más temas urgentes? ¿Y para que las grandes empresas dejen de producir empaques de un sólo uso?

La separación de materiales en orgánicos e inorgánicos, así como su desecho, sigue siendo un asunto pendiente en las agendas de los países en general, y en el nuestro, y en nuestra ciudad en particular. Los desechos inorgánicos que no sólo lo componen bolsas y popotes, sino igualmente —o peor de no biodegradables al corto plazo— los platos, vasos desechables y demás objetos de uso doméstico, siguen constituyendo un tema pendiente de resolver.

Si bien hay cada vez más personas interesadas en la protección del medio ambiente; si bien es cierto que están actuando ellas y más instituciones, faltan programas generales y programas específicos. Generales que abarquen comunidades enteras; particulares que vayan al seno del hogar y a las escuelas.

La separación de los materiales y la correcta confinación es una de las acciones que siguen luego de pensarse en desechar el uso de las bolsas de plástico y de hacer a un lado a los popotes.

Si ello no se consigue, pensaríamos que todo queda en la explotación de las modas, como modas han sido los programas Mochila Segura, Activación Física, la alimentación sana, derivados de problemas sociales en aumento.

Ofrezcamos una prueba fehaciente de que no somos ciudades y ciudadanos seguidoras de modas, que por querer destacar las siguen. Probemos que realmente somos las ciudades verdes que alcanzan objetivos de cuidado del medio ambiente en todas y cada una de las actividades que llevamos a cabo diariamente.
Cuidar el agua, como lo hacen ciudades en Estados Unidos, a la hora de regar jardines donde cultivan vegetales, empleando como composta el material orgánico derivado de la basura. 

Esto lo hacen en Austin, por ejemplo, donde también sus habitantes separan los plásticos y los vidrios, que en días determinados recoge el sistema de limpieza de la ciudad en contenedores especiales que ésta proporciona; luego separan la otra basura en un contenedor diferente.

Bienvenidas en nuestra ciudad las disposiciones en beneficio del cuidado del medio ambiente. Esperemos que no se conviertan en modas y que formen parte de actitudes ciudadanas y de hechos concretos por parte de las multinacionales, a la par de una disposición institucional que funcione.

CERROS ICÓNICOS DE SALTILLO

Cuidado con la sobreexplotación urbana en los cerros del poniente de nuestra ciudad entre los que están el del Pueblo y el de Las Galeras. Impresionante cómo va ascendiendo la mancha urbana. Las instancias encargadas de la planeación urbana en Saltillo deben entrar en comunicación con las del medio ambiente que corresponda para valorar los riesgos de este crecimiento. Además de estar destrozando visiones históricas e icónicas de la ciudad, existen riesgos latentes para el medio ambiente y, por supuesto, debido a las condiciones del terreno para quienes se están apoderando de ellos. ¿Quiénes serán los responsables si ocurren desgracias derivadas de una sobreexplotación?