Foto: Excélsior
Los ejemplares catalogados como en peligro de extinción fueron localizados dentro de una red de palangre cerca del campo El Pescado, San Felipe Baja California

CIUDAD DE MÉXICO. A dos semanas de que apareció la primera vaquita marina muerta de 2018 con marcas de redes, oficiales de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) localizaron 32 ejemplares de pez Totoaba enmallados en las cercanías del campo El Pescador, en San Felipe, Baja California.

La red de palangre se encontraba a una profundidad aproximada de 15 metros, con 180 metros de longitud total, 5.0 metros de altura y luz de malla de 12 pulgadas.

Se procedió a recuperar dicha red y se encontraron enmalladas 32 totoabas, estimando que cada ejemplar pesaba aproximadamente 20 kilogramos y con una longitud promedio de 1.20 metros”, detalló la Conapesca.

Posterior al aseguramiento, y por tratarse de una especie protegida catalogada como en peligro de extinción, se procedió a poner a disposición de la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) los ejemplares de Totoaba, enteros sin eviscerar, para que de acuerdo a su ámbito de competencia les dieran el destino final que proceda.

MUERE PRIMERA VAQUITA MARINA EN 2018

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés) dio a conocer el hallazgo de la primera vaquita marina muerta en 2018.

De acuerdo con el grupo de especialistas en cetáceos de la IUCN, el cetáceo fue recuperado dentro de su área de refugio del Alto Golfo de California, el pasado 27 de marzo a las 10 de la mañana, por elementos de la Secretaría de Marina (Semar), en avanzado estado de descomposición.

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La hembra, en edad adulta con peso de 40 kilogramos y una longitud de 140 centímetros, se encontraba flotando a la deriva.

Al practicarle la necropsia el 4 de abril, se confirmó que la vaquita murió por pesca incidental, debido a las marcas que presentaba, es decir, falleció por asfixia al quedar atrapada en una red, de las que se utilizan en la zona para capturar al pez Totoaba, con el fin de extraerle su vejiga natatoria o buche, que alcanza precios más altos que la cocaína en el mercado negro de China.