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David Colmenares señaló a gobiernos locales por impedir fiscalizaciones efectivas al buscar auditores a modo e incluso amenazarlos con hacerles revisiones personales

La lucha anticorrupción tiene en los estados un tope que acota la labor de los auditores locales e impide una correcta fiscalización del erario.

David Colmenares, titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), acusó que hay gobernadores que acosan y presionan a los auditores para hacerlos a modo.

“No podemos ser efectivos en la lucha contra la corrupción en el estatus que muchos estados han mantenido a las auditorías de los estados. Existe una vinculación política, gran dependencia para su financiamiento y, a veces, obstáculos para que se mantengan en el cargo los auditores”, dijo en un foro realizado en la Cámara de Diputados.

Sin dar nombres, Colmenares afirmó que gobiernos estatales los amenazan con retener recursos presupuestarios o hacerles “auditorías personales a los auditores”.

Reconoció que algunos auditores locales se desvían de su labor y operan a favor de intereses de las autoridades.

Denuncian que estados buscan auditores a modo

Gobernadores los amenazan con retener recursos presupuestarios o con hacerles arqueos personales: Colmenares.

Aunque es bandera del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) señaló que la efectiva lucha contra la corrupción está en la cancha de los estados, y apuntó que difícilmente México saldrá del problema si las auditorías locales no consiguen una verdadera autonomía, lejos de intereses de gobiernos.

En el Foro “Mejores prácticas en materia de fiscalización”, realizado este miércoles en la Cámara de Diputados, el auditor superior, David Rogelio Colmenares Páramo, denunció que los gobiernos locales siguen acosando a los auditores para cooptar su trabajo y hacerlos “a modo”.

“No podemos realmente pensar ser efectivos en la lucha contra la corrupción en el estatus que muchos estados han mantenido a las auditorías superiores de los estados, es evidente que existe una vinculación política, una gran dependencia para su financiamiento y a veces obstáculos para que se mantengan en el cargo los auditores superiores de los estados, sobre todo cuando hay un cambio de gobierno, y no importa el color de partido que llegue, la mayoría —hay excepciones, por supuesto— piensan que tener un contralor, un auditor a modo, les va a ayudar a hacer las cosas mejor. Finalmente, lo que tenemos que entender es que cuando las cosas fallan, fallan, y no las puedes ocultar”, dijo ayer.

“El que la hace la paga, tarde o temprano”, advirtió.

El 31 de agosto del 2017 el congreso estatal de Oaxaca desapareció la Auditoría Superior del Estado (ASE) para sustituirla por el Órgano Superior de la Fiscalización del Estado de Oaxaca, cambiando con ello al auditor Carlos Altamirano y los dos subauditores.

Durante el foro, Colmenares Páramo no señaló nombres, pero dijo que continúan las presiones sobre los auditores estatales, donde los gobiernos les amenazan con retener recursos presupuestarios o con hacerles “auditorías personales a los auditores”.

“En un estado, no digo cuál, como no quiso renunciar el auditor superior de la Federación desaparecieron la Auditoría del Estado y crearon un organismo con otro nombre; en fin, las presiones son muy fuertes, recuerdo el caso de un auditor que hizo unas declaraciones sobre el congreso local en el norte y a las dos, tres semanas apareció que había cometido un fraude y lo metieron a la cárcel”, señaló.

Colmenares Páramo también reconoció que algunos auditores locales se desvían de su labor y operan a favor de intereses de las autoridades.

“También no puedo omitir que ha habido uno o dos auditores que venían (a verme) a ver asuntos del señor gobernador, o a pedir citas para el señor gobernador, cuando su papel sería revisarlos”, dijo.

El auditor superior llamó a los diputados a tener más coordinación institucional con los auditores estatales para evitar que su trabajo sea cooptado y con ello evitar casos de corrupción.