Sí, es un día especial para los Estados Unidos, el mundo y para México, se va Trump y asume la presidencia Joseph Biden que parece un hombre sensato, apegado a las leyes constitucionales de su país. Biden jurará hoy como el 46 presidente de EU.

La llegada de Biden a la Presidencia ha levantado enormes expectativas de que las relaciones políticas puedan normalizarse y superar la incertidumbre sobre la política exterior de ese país, es de esperarse que la cooperación en materia de seguridad, protección climática, y política comercial mejore, en general, así como el multilateralismo y las políticas públicas para el cuidado del planeta.

La pesadilla trumpiana es posible que comience a diluirse con su desdén y altivez hacia los pobres, su dureza hacia los migrantes y su ineptitud para hacer frente a la pandemia del COVID-19; son temas de interés general, todos están en la agenda del nuevo presidente y llevará tiempo resolverlos, pero se espera que prevalezca el sentido de la urgencia más ahora que miles de hondureños pretenden cursar la frontera de Guatemala, atravesar México y llegar a los Estados Unidos para no morir de hambre o por violencia en su país.

Trump termina su presidencia con una visita al muro fronterizo en Texas la semana pasada, ahí presumió que ahora 27 mil soldados mexicanos resguardan la frontera de Estados Unidos.

El presidente López Obrador augura una relación de respeto, estable con el nuevo gobierno, una relación que no dependa de los ánimos, sino que ofrezca a México la dignidad que merece.

Algunas organizaciones internacionales prevén que los temas de interés para nuestro país, como el control de armas y una reforma migratoria, sean impulsados y apoyados por el nuevo presidente estadounidense.

El presidente López Obrador afirma: “Es tiempo de virar la mirada, de cambiar la actitud, de saber que el Presidente Biden, no es un tipo de persona berrinchuda que se toma todo personal y además se desquita, Biden entiende que el Gobierno mexicano estaba bajo el bully más grande del mundo”.

Algunos académicos, expertos en el tema opinan que las presiones del nuevo presidente norteamericano hacia el de México vendrían sobre los temas de las energías limpias y los de cooperación en seguridad, también consideran que Estados Unidos podría presionar a México para que controle mejor la pandemia de COVID-19.

En su luna de miel en el poder, –los primeros 100 días en la presidencia- Biden implementará un plan que estará signado por la pandemia y un agresivo proyecto de vacunación, la justicia racial, la economía y la migración estarán como acciones inmediatas. Otorgaría cheques de estímulo de 1 mil 400 dólares para la mayor parte de las familias del país -los que se sumarían a los 600 ya otorgados a través del último paquete aprobado por el Congreso a finales del año pasado- y un aumento del salario mínimo a 15 dólares la hora.

En cuanto a lo dedicado a las escuelas. El objetivo de Biden es que en todo el país haya clases presenciales, para lo que destinaría 130 mil millones de dólares para asegurar que maestros y alumnos puedan realizarse pruebas periódicas de COVID-19, también realizará campañas para pedir a la población que utilice cubrebocas.

Además, el nuevo presidente espera que, en esa etapa, 100 millones de estadounidenses hayan sido inoculados contra el COVID-19, también aumentar el impuesto a las ganancias corporativas del 21 al 28 por ciento. Durante la campaña prometió una reforma completa al sistema impositivo, pero aclaró, que nadie que gane menos de 400 mil dólares al año deberá pagar más.

Biden se comprometió a empujar durante sus primeros 100 días la ley de la igualdad para otorgar protecciones federales en educación, vivienda, créditos y servicios a los miembros de la comunidad LGBTQ. Conviene dar seguimiento a los ofrecimientos del presidente Biden paso a paso.