Foto: Vanguardia/JUAN FRANCISCO VALDÉS
La investigación concluyó que el hombre falleció de manera natural

Un infarto agudo al miocardio fue la causa por la que dejó de existir Santos Salas Hernández, en la profundidad de un arroyo de los que se localizan por la sierra de Zapalinamé, a la altura de la colonia El Salvador.

Las autoridades determinaron que no existen huellas de violencia y que el hombre tenía más de una semana muerto. Las condiciones en las que fue encontrado se deben a que fue devorado por aves de rapiña.

Sus restos ya fueron entregados a su familia, luego de realizar los trámites de reclamación en las instalaciones del Servicio Médico Forense, (Semefo).

Salas Hernández estaba desaparecido desde el 21 de octubre, cuando fue visto por última ocasión deambulando por la colonia Nueva Imagen.

A pesar de que interpusieron denuncia de desaparición, ni siquiera se realizó una ficha de búsqueda o se compartió información en las redes sociales de la Fiscalía.

Fueron los familiares que se dieron a la tarea de imprimir volantes y repartirlos.