Los robots además de sustituir millones de empleos, están ampliando sus habilidades mostrando una productividad impresionante.

Probablemente usted haya leído “Yo, Robot”, un libro del divulgador científico y escritor de ciencia ficción Isaac Asimov. Esta obra publicada en 1950, describía las tres leyes de la Robótica, las cuales moldeaban el comportamiento de los robots y en general de la inteligencia artificial. Se trata de tres leyes infalibles y sencillas que hacían la relación de los humanos y los robots, segura, duradera y evitaban que los robots terminaran acabando con la civilización tal y como la conocemos.

Las tres leyes son: “1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño. 2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes están en oposición con la primera Ley. 3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no esté en conflicto con la primera o segunda Ley”.

Las leyes de Asimov en su libro de ¿ciencia ficción?, no admiten contradicciones, malas interpretaciones, ni tampoco dan espacio a la libre determinación de los robots, ni mucho menos a que estos realicen una especie de ejercicio de libre conciencia o albedrío.

Pero los tiempos cambian y la ficción ha sido rebasada nuevamente por la vida real, por lo que es probable que haya que escribir una cuarta ley. Y es que usted es testigo de los avances en la tecnología en donde es cada vez más evidente que computadoras, máquinas, robots y algoritmos, van a ser capaces de ejecutar la mayoría de los trabajos, como ya lo hacen en muchos de los sectores de la economía.

Y es que además de la manufactura en áreas como ensamblado, pintura y soldadura, las máquinas ahora cobran peajes de autopistas y estacionamientos, atienden en tiendas departamentales, toman nuestra presión sanguínea, preparan el café, nos dan direcciones, contestan nuestros teléfonos, imprimen documentos, transmiten mensajes, vigilan nuestros hogares y hasta salvan la vida de soldados en las guerras, que ahora se resuelve con drones.

Las máquinas están reemplazando a los seres humanos y replicando lo que creíamos que eran habilidades humanas únicas. Así que es solo cuestión de tiempo antes de que el rápido avance de la tecnología haga que la mayoría de los trabajadores actuales sean obsoletos, con máquinas cada vez más inteligentes reemplazando a maestros, conductores, agentes de viajes, intérpretes y muchos otros empleos.

Los robots además de sustituir millones de empleos, están ampliando sus habilidades mostrando una productividad impresionante. Un estudio de la Universidad de Oxford de 2014, asegura que casi la mitad de los puestos de trabajo actuales en los Estados Unidos, corren el riesgo de ser eliminados por la automatización en las próximas dos décadas. El estudio dice que entre las principales ocupaciones en riesgo, están el transporte, logística y administración.

El análisis concluye que además de eliminar empleos que alguna vez fueron realizados por la gente, no existen indicios de que la introducción de tecnologías esté creando empleos que compensen esas pérdidas. Esto no lo ha entendido la administración de Trump, pues son los robots y la automatización y no los migrantes o las empresas que vienen a México, los responsables de “robar” sus empleos.

Pero ¿Significa eso que las máquinas se apoderarán de todos los empleos? La historia reciente sugiere que estas preocupaciones son exageradas y que no todo será controlado por las máquinas. Que los seres humanos seguirán siendo necesarios en la economía del futuro, como ya sucedió cuando los tractores sustituyeron a millones de trabajadores del campo, lo que permitió bajaran los precios de los alimentos y que se poblaran las ciudades, en uno de los periodos de crecimiento económico más altos de la historia.

Estoy muy lejos de ser un experto, pero creo que hablamos de casos distintos y que la humanidad está en un serio riesgo pues no ahora, pero en el mediano plazo los robots podrían ser capaces de crear y fabricar su propia especie y guiar al siguiente paso evolutivo, uno en donde los humanos pasemos a un segundo plano. Así que vayamos creando la “Cuarta Ley de la Robótica” que bien podría ser: Un robot debe ofrecer oportunidades de empleo a un humano.

@marcosduranf