La Feria Internacional del Libro de Guadalajara,  es la reunión literaria más importante en lengua española en el mundo. Es la fiesta de las ideas, de los libros, de la reflexión de quienes somos, de la cultura y el encuentro con las grandes personalidades de la literatura.  El premio 2016 será para Norman Manea, rumano de 80 años de edad que escribió en la dictadura comunista, estuvo en los campos de concentración nazi y ha vivido permanentemente en el exilio con una vasta obra. Impresionan los nombres de los autores asistentes. En esta ocasión se reúnen más de 1900 editoriales de 44 países y habrá 600 presentaciones de libros. Sobresale la presencia del premio nobel peruano don Mario Vargas Llosa, por supuesto la de innumerables autores reconocidos.

Es la feria como recordara, donde la dimensión lectora del candidato en ese entonces; ahora Presidente de la República, sale a relucir, prefigurando lo que sería del sexenio ¿le darían ganas de leer a partir de ese momento, al menos para no seguir quedando mal? Habría que ponerlo a prueba. Lo cierto es que celebramos la feria literaria más importante de Iberoamérica en un país que justamente es campeón de lo contrario, de la no lectura. Porque México según datos de INEGI de 100 personas, solo 47 leen 3 libros al año (Informe Modulo sobre Lectura, 2016). Concretizando, solo el 46% de la población lee los periódicos, el 41.5% lee revistas, el 36% ve blogs o foros en internet, el 4.7% lee historietas.

En América Latina están por encima de nosotros Chile que lee 5.4 libros al año, Argentina 4.6, Colombia 4.1 y Brasil 4. Ha habido un avance en comparación con 2013, donde  la UNESCO dio a conocer una lista de 108 naciones sobre el índice de lectura, donde México ocupó el penúltimo lugar, con 2.8 libros al año. En el mundo son los japoneses quien más leen, enseguida vienen los suecos y los finlandeses, posteriormente los norteamericanos donde solamente el 57 de la población es asidua a la lectura. Ahora bien, no se trata de leer, se trata de entender lo que se lee y en datos de la OCDE 2015, son los finlandeses, los canadienses y los neozelandeses los campeones de la lectura comprensiva. 

No sé si este de acuerdo conmigo pero un pueblo que no lee es un pueblo fácilmente manipulable, extremadamente propicio a la corrupción e inevitablemente pobre, no puede ser de otra forma y ese pueblo somos nosotros. 

Usted me podrá decir, ésta completamente equivocado, si leemos, y más que en otro tiempo. Bueno, si leer es ir por las calles, los autobuses; los aeropuertos, en los hospitales y por todos lados con el teléfono inteligente, el facebook, y el twitter entonces, sí; si leemos los mexicanos, pero eso no es nada consistente. A eso se le llama hipertextualidad y se define según los especialistas, como el libre movimiento de contenidos en una plataforma digital. Libre, es decir, estoy leyendo ahorita una cosa y al ratito otra y luego otra.

Me podría decir ¿Cuántos libros lee al año? Hablo de libros. No hablo del google que todo lo resuelve. Ah, lo que pasa es que somos “nativos digitales” y el libro esta pasado de moda. Ahí ésta el problema. 

A quien tiene el poder en cualquiera de sus múltiples formas, le conviene que Usted y yo no leamos por muchas razones, particularmente porque no tenemos un horizonte existencial claro. Dicho de otra forma, no sabemos distinguir entre lo que ésta bien o lo que no, entre lo moral y lo inmoral, entre lo justo y lo injusto. 

Ahora bien,  ¿Qué pasa si no leo? En principio, no nos estamos educando integralmente, somos fácilmente manipulables, no tenemos un método crítico para asumir cualquier tipo de información, no tenemos de que hablar, nuestro lenguaje es muy corto, no hay comprensión, percepción, memoria, imaginación, no arribamos a mundos insospechados o en el último de los casos lleguemos a ser presidentes de México. 

¿Por qué no leemos? Muy probablemente porque los textos que están a nuestro alcance no son de nuestro interés, porque rebasan la posibilidad de comprenderlos, porque están alejados de lo cotidiano, porque no son aplicables en la vida, porque lo que leo no le encuentro significado, no lo entiendo o simplemente no capto las ideas, ni sentimientos del autor. O bien porque no vemos que nuestros padres o maestros lo hagan, porque es más atractiva la imagen de la televisión o como decíamos del internet en sus múltiples formas. 

Por tanto, se requiere que incentivemos y alentemos en nuestros hijos y alumnos el gusto por la lectura. En un primero y diez, sería importante que descubriéramos sus áreas de oportunidad, es decir que les apasiona en la vida y en seguida buscar textos que sean capaces de estimularlos en esa fortaleza, libros que tengan un lenguaje sencillo y que entiendan. Textos cortos que estimulen el gusto y la reflexión. Promover el dialogo sobre esas lecturas padres-hijos, maestros-alumnos. Afortunadamente tenemos escritores que no solo son glorias nacionales, sino que son símbolos universales de la literatura. 

Ahora hay Ferias Internacionales del Libro en las localidades más importantes en nuestro país, incluyendo a Saltillo. Y aunque el fomento a la lectura por parte de los gobiernos municipal, estatal y federal en este rubro es raquítico, es de vital importancia revertir el desgano por la lectura. 

Leer es una delicia y más si te apasiona lo que lees. No solo te sumerges en realidades desconocidas o arribas a nuevos conocimientos, sino que también te diviertes, enriqueces el espíritu, puedes tener un amplio margen de posibilidades de comunicación; tienes más de que hablar, desarrollas la imaginación, generas reflexión, modificas el cerebro a través de un ejercicio mental. Resuelves mejor los problemas, se mejoran las habilidades sociales, crece el pensamiento crítico, se dan repercusiones en el desarrollo intelectual, afirmas el nivel de empatía, te hace mejor ciudadano y me atrevo a decir que posibilita la democracia. Decía una importante firma librera de la Ciudad de México “somos lo que leemos” ¿Qué leerá la clase política en México?