Durante la Reunión de Consejeros 2021 del ITESM, Pablo Legorreta señaló que el proceso para comercializar un fármaco es mucho más colaborativo que hace 50 años . Foto: Vanguardia
Durante la Reunión de Consejeros 2021 del ITESM, Pablo Legorreta señaló que el proceso para comercializar un fármaco es mucho más colaborativo que hace 50 años

En el segundo día de la Reunión de Consejeros 2021 del Tecnológico de Monterrey se desarrolló el panel “Cómo crear y generar valor con la investigación”, guiado por Guillermo Torre, rector de TecSalud y vicepresidente de investigación. 

La conversación contó con las aportaciones de Pablo Legorreta, experto en investigación en la industria farmacéutica y fundador de Royalty Pharma, el mayor adquirente mundial de flujos de regalías farmacéuticas. Así como de Bertil Andersson, profesor de bioquímica y presidente emérito de la Universidad Tecnológica de Nanyang en Singapur. 

En una época en la que una pandemia mundial ha exigido a la investigación científica y ha urgido a conseguir resultados, Pablo Legorreta explicó a detalle cómo es que la ciencia ha logrado evolucionar gracias a la oportunidad que existe de que las universidades participen en el ecosistema de investigación. 

De acuerdo al experto, la clave es la colaboración. “No hay un solo ser humano que pueda resolver solo los retos que se enfrentan”, dijo Legorreta. En ese sentido, explicó que la industria farmacéutica de hace 50 años era dominada por las grandes empresas, pero hoy eso ha cambiado ya que la innovación e investigación surge en las academias, universidades y hospitales. 

Agregó que “la ciencia ha cambiado mucho, no nadamos la química sino también en los métodos para desarrollar medicinas basados en el genoma humano. Los productos son menos tóxicos y más efectivos”. En parte, porque los gobiernos alrededor del mundo financian la investigación y usan los laboratorios académicos para que se lleven a cabo las indagaciones. 

 

El proceso de un fármaco

Legorreta aclaró que la misión de las universidades no es comercializar el producto. Dicho esto, una vez que se tienen resultados de una investigación realizada en una universidad o academia y tiene al producto potencial (molécula, anticuerpo o encima), este se se licencia y pasa con una agencia de biotecnología que hace el siguiente proceso de ensayos clínicos. 

Cuando el producto está por aprobarse, las empresas de biotecnología lo transfieren a las grandes farmacéuticas para la distribución. De esta forma, las universidades y empresas de biotecnología reciben regalías de la comercialización que realiza la farmacéutica, mismas que pueden tener vigencia de hasta por cerca de 15 años. 

La investigación en el sector educativo 

Por su parte, el profesor Bertil Andersson apuntó las ventajas que las universidades de todo el mundo tienen cuando implementan la investigación en sus planes de estudio y proyectos educativos. 

Hace 15 años, Andersson desarrolló un plan de investigación en la Universidad Tecnológica de Nanyang en Singapur, en la que anteriormente sólo se impartía educación en ingeniería y negocios. 

Actualmente, dicha Universidad es la número 12 a nivel mundial con un amplio reconocimiento por sus campos de investigación. Esto, además de potenciar los campos laborales para los alumnos, impacta en las áreas de oportunidad y crecimiento de las universidades. 

El experto en el tema, concluyó diciendo que uno de los errores que se cometen es pensar: “para qué hacer investigación si sabemos dar educación”. Sin embargo, explicó que el dinero que se invierte en las investigaciones, realmente se convierte en una inversión redituable, retomando el tema de las regalías explicado por Legorreta.