¿Es legal organizar el sorteo millonario de un premio que no se entregará al ganador? ¿Para qué sirven las leyes y los reglamentos en México, si las autoridades modifican lo necesario para acomodar todo a su necesidad?

El Gobierno de la Cuarta Transformación, o “4T”, que enarbola como su principal distintivo de lucha política el combate a la corrupción, puede presumir del cumplimiento de esa promesa porque tuerce las leyes a su gusto.

El avión presidencial -que no vuela- es la más reciente muestra de ese modo de actuar que, a querer y no, obliga a preguntar a la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador si su actuación es legal.

Y es que parecería que la línea entre lo que se apega al cumplimiento de la ley, y lo que no lo hace, es tan tenue que no deja claro si debe premiarse el trabajo del Gobierno Federal o, por el contrario, debería castigarse.

Desde luego, la supuesta rifa del avión presidencial es la historia más reciente de ya varias que han surgido en lo que va del sexenio, y en las que, si no se cumple la ley, simplemente se acomoda a la voluntad de AMLO.

Símbolo del poder y, supuestamente, de la irresponsabilidad de los antecesores de López Obrador, el Boing 787-8 que se compró en 218 millones de dólares antes del 2012, no pudo venderse en el año en que se ofertó.

Por eso, en el primer círculo del lopezobradorismo surgió una idea que es tan elemental que debió parecerle genial a los miembros del equipo de Gobierno: Si no se puede vender, que se rife.

Pero en esta ocasión el chiste no se cuenta solo. Por ley, la Lotería Nacional no podría sortear la aeronave porque su actuación se circunscribe a rifas de efectivo.

Pues eso no le quitó el sueño al Presidente López que fusionó a la Lotería con Pronósticos Deportivos. Fijó para el 15 de septiembre próximo la fecha del sorteo para el que se emitirán seis millones de cachitos de 500 pesos.

Hasta ahí puede pasar, pero al afirmar que el concurso es para regalar el avión presidencial se falta a la verdad pues el ganador no se llevará la aeronave, sino 100 premios de 20 millones de pesos.

Ahí surge otra duda: ¿es legal organizar el sorteo millonario de un premio que no se entregará al ganador? De sobra está decir que la ocurrencia ha dado material de sobra para memes en la red y las sobremesas en el País.

Mientras tanto, en el mundo real, los legisladores de Morena alistan reformas al Código Penal; se discuten aspectos importantes de la legislación laboral y las pensiones de millones de mexicanos.

En materia de salud, estados y Federación no acaban de definir sus rutas de trabajo y mientras pacientes de todo el País sufren carencia de materiales y medicamentos, algunos para tratamientos contra el cáncer.

Al nombrar a Paco Ignacio II como director del Fondo de Cultura Económica (FCE), cuando la ley lo impedía, AMLO y sus huestes en el Congreso de la Unión modificaron la reglamentación y asunto arreglado.

El aeropuerto de Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya, las obras que serán el legado de su sexenio, fueron avaladas cumpliendo requisitos de protección al medio ambiente sin considerar críticas.

Habrá que ver qué distractores y ocurrencias más, nacen en las conferencias de prensa mañaneras luego que se rife el avión fantasma. A López Obrador aún le queda un lustro con domicilio en Palacio Nacional.

Itzél Velázquez